22/07/2026
Al introducir la llave y colocar el encendido en ON, la bobina ubicada alrededor del cilindro genera un campo electromagnético que alimenta el chip transponder de la llave. El chip responde enviando su código de identificación al amplificador o antena lectora; esta información llega al módulo inmovilizador, BCM o ECU para compararla con los códigos previamente registrados. El transponder normalmente no utiliza la batería del control remoto para autorizar el arranque: es energizado por inducción, por eso una batería descargada en el mando puede impedir abrir las puertas, pero no necesariamente bloquear el encendido.
⚙️ Cuando el código es válido, el sistema entrega la autorización de arranque y la ECU habilita funciones críticas como inyección, encendido, pulsos de inyectores, bomba de combustible o control de la bomba diésel. Cuando la llave no es reconocida, el motor puede girar con el arrancador pero no encender, arrancar durante uno o dos segundos y apagarse, quedar sin pulso de inyección o mostrar el testigo de seguridad parpadeando. Dependiendo del fabricante, la inhibición puede realizarse desde la ECU, BCM, módulo de llave inteligente, tablero, módulo antirrobo o mediante una autorización codificada transmitida por la red CAN.
🧪 El diagnóstico no debe comenzar cambiando la llave o la ECU. Primero revisa el testigo del inmovilizador, voltaje de batería, fusibles, alimentación y masa de la antena, continuidad del cableado, códigos DTC y comunicación entre módulos. Con escáner verifica parámetros como Key Recognized, Transponder Status, Immobilizer Authorized, Number of Registered Keys, Start Enable y ECM–Immobilizer Synchronization. Una antena dañada, transponder incorrecto, llave sin programar, pérdida de sincronización, sustitución de ECU/BCM, bajo voltaje o fallas de red pueden impedir la autorización. Después de reemplazar componentes puede ser necesario realizar aprendizaje de llaves, registro del transponder, emparejamiento ECU–inmovilizador o procedimiento de seguridad con PIN.