17/04/2026
El glaciar del Cocuy no desapareció de un día para otro… se fue apagando frente a nosotros.
Durante más de un siglo pasó de cubrir 5,5 km² a convertirse en nada. Hoy, su extensión es 0 km².
No fue sorpresa. Fue advertido. Medido. Documentado.
Y aun así… lo dejamos pasar.
El aumento de la temperatura, la falta de nieve y el cambio climático lo fueron borrando lentamente, mientras la vida seguía como si nada.
No solo perdimos hielo.
Perdimos un regulador de agua, un ecosistema completo, una memoria viva de miles de años.
Y lo más inquietante no es que haya desaparecido…
es que nos estamos acostumbrando a ver cómo desaparecen las cosas.
Como si fuera normal.
Como si fuera el día a día.
¿Cuántas pérdidas más necesitamos para reaccionar?