19/06/2026
Buenos días, empezamos el viernes hablando de siniestralidad en motocicleta.
Según datos recogidos por la DGT a partir de un estudio de INTRAS, entre 2017 y 2024 fallecieron 2.374 personas y 10.845 resultaron heridas graves en siniestros interurbanos de motocicleta y ciclomotor. Hay un dato especialmente importante: muchos de estos siniestros ocurrieron con buen tiempo, firme seco, luz natural y buena visibilidad. Entonces, ¿qué debemos analizar?
No basta con afirmar que el motorista “perdió el control”. Esa frase puede ser el punto de partida, pero nunca debería ser la conclusión técnica.
Hay que estudiar:
▪️ La velocidad de entrada y trayectoria.
▪️ El radio de la curva y la visibilidad disponible.
▪️ La señalización previa y el guiado de la vía.
▪️ El estado del firme, peralte, marcas viales y posibles irregularidades.
▪️ La existencia o ausencia de sistemas de protección para motoristas.
▪️ La secuencia real: frenada, inclinación, derrape, salida de vía, impacto y posición final.
El estudio también señala que las salidas de vía representan una parte muy relevante de los fallecidos en moto. Y muchas se producen en carreteras convencionales, en tramos curvos y con condiciones aparentemente normales.
Esto es clave: que una vía esté seca y haya buena visibilidad no significa automáticamente que el siniestro sea atribuible solo al conductor.
Puede haber exceso de velocidad, sí.
Puede haber falta de anticipación, también.
Pero también puede haber un trazado exigente, una curva mal guiada, una barrera inadecuada, un margen de recuperación inexistente o una señalización insuficiente.
Por eso, cada siniestro en moto exige un análisis técnico detallado. Porque detrás de una “salida de vía” puede haber una combinación de factores humanos, mecánicos, geométricos y de infraestructura.
En Ipsum analizamos los accidentes desde los datos, no desde las suposiciones.
¿Qué crees que se investiga menos en los siniestros de moto: la conducta del conductor o el diseño de la vía?