28/10/2026
Los griegos ya lo tenían resuelto hace más de dos mil años.
Delante de sus edificios públicos levantaban una estoa, un pórtico largo que ordenaba la plaza y daba sombra a quien se paraba a hablar.
En el Ayuntamiento de Barañáin hemos recuperado esa idea. Una hilera de pórticos blancos en la fachada principal de un edificio de los años ochenta.
Detrás va lo que no se ve y lo que más cuenta. Una envolvente nueva con fachada ventilada pétrea, aislamiento de lana mineral y carpinterías de vidrio triple. En la cara sur, lamas móviles domotizadas: en invierno dejan pasar el sol y en verano lo frenan antes de que toque el vidrio.
La sombra de la estoa, puesta al día.
Las patologías que arrastraba el edificio, resueltas. Dentro, menos frío, menos calor y menos energía para conseguirlo. Y sin derribar nada.
Un edificio de los ochenta, listo para los próximos cuarenta años. 🏛️