19/05/2023
LA NECESIDAD DE OPTIMIZAR LAS INFRAESTRUCTURAS HÍDRICAS: UNA SOLUCIÓN PARA ENFRENTAR LA SEQUÍA
A menudo y prácticamente a diario, espacios informativos, periódicos o artículos hablan de la sequía a la que nos enfrentamos, la cual más o menos pronunciada pero que es “común “ en esta región, pues ya desde las primeras civilizaciones, se ideaban infraestructuras que permitiesen aprovechar el agua superficial y subterránea de nuestra península. Actualmente , al igual que en épocas anteriores no se puede inferir en nada para actuar sobre la situación climática, pero sí en infraestructura y desarrollo de nuevas tecnologías que permitan un uso más eficiente y óptimo de las aguas que discurren por nuestros suelos e incluso una regeneración que permita la reutilizacion de las aguas residuales.
La infraestructura de almacenaje no palian la situación climática pero si inciden directamente sobre la regulación de uso de las aguas, pues permiten regular la curva de uso de agua en el tiempo, pues si las zonas agrícolas precisan todo el caudal anual en tan solo los meses estacionales donde la producción es maxima, esto se traduce en una agotamiento de sondeos y pozos en menos de 3 meses de los 12 que componen el año. Las balas y presas permiten que regular el caudal de entrada y recarga, almacenando durante los meses lluviosos y abasteciendo los meses secos y de mayor producción agrícola, esto acaba resolviendo la demanda aberrante que sufren los acuíferos ,y que no se recargan debido a que la situación climática conlleva a lluvias torrenciales que no se infiltran en el subsuelo y permiten su recarga, queda por sentado que sin un aprovechamiento de las aguas superficiales, ya sea mediante presas o transvases de cauces a gran escala o con pequeñas balsas de recogida superficial a pequeña escala. Pero no obstante no se puede olvidar las aguas subterráneas, pues el hecho de almacenarlas en balsas, favorece directamente a su recarga y protección, pues como si de un supermercado se tratase, y valga como contra ejemplo, el comprar racionalmente en el supermercado y guardar en la despensa de nuestras casas, nos ayuda a racionalizar el consumo diario y a economizar tanto en consumo como en economía, por el contrario el comprar diariamente lo que queremos comer, nos llevaría a un consumo descuidado e irracional sin poder prever de lo que se dispone o incluso aprovechar lo sobrante. Llevado a las balsas el consumo directo de pozos a riegos no te permite saber la cantidad con la que se cuenta diariamente y tampoco realizar este riego de forma racional y sin la premura y miedo de no saber cuándo se acabará, lo que conlleva a regar “por sí”.
Por ende un llamamiento por y en apoyo a todos aquellos agricultores y ganaderos entre otros sectores que se convirtieron en esenciales durante la peor pandemia del planeta y que ahora se vuelven a olvidar, y lo que no se puede obviar es que ellos solo precisan el agua como base a su labor, pues solo la necesitan para empezar a faenar, pues después vienen otros factores como precios de abonos, del producto etc. vivimos una época en la que se habla demasiado por la sequía pero la solución es invertir en aquello que se puede modificar y eso es optimizar aquellas infraestructuras que ya disponemos, proyectar nuevas ,invertir en I+D y por supuesto un análisis profundo y modificación del Plan Hidrológico Nacional y los regionales. Es el momento del cambio.
Fdo.: Francisco Cabezas Palma