25/03/2022
Inflamación y entrenamiento.
El deporte es una de las mejores herramientas, junto con la dieta, para evitar un estado de inflamación constante asociada a enfermedades como la diabetes o la obesidad.
Sin embargo, los procesos inflamatorios localizados son fundamentales para recuperar el tejido muscular tras un estímulo deportivo. Cuando entrenamos se produce un estrés a nivel celular, en la que procesos PRO-inflamatorios se suceden de procesos ANTI-inflamatorios. Una vez resuelto, se produce la llamada supercompensación en la que nuevas fibras ocupan filas en el tejido muscular readaptándolo y mejorando el rendimiento.
Si el proceso de inflamación no se resuelve, esta readaptación no se produce. Por otro lado, si se bloquea esa respuesta inflamatoria con el uso de fármacos antinflamatorios en personas jóvenes y sanas, el proceso de recuperación se verá dificultado. Se requiere más investigación para conocer si las contramedidas antinflamatorias son beneficiosas en condiciones de inflamación excesiva o crónica de bajo grado (por ejemplo, en los ancianos).
A nivel genético, esto implica que habrá personas que resuelvan antes dicho proceso inflamatorio que otras, presentando diferencias en la capacidad de recuperación lo que se podría traducir en ajustes de la frecuencia y volumen de entrenamiento.
Los resultados de un test genético podrían aportar información acerca de cómo distribuir tus entrenamientos y actuar como una herramienta adicional para que los profesionales del deporte planifiquen las sesiones.
Referencias: Peake, J. M., Neubauer, O., Della Gatta, P. A., & Nosaka, K. (2017). Muscle damage and inflammation during recovery from exercise. Journal of applied physiology (Bethesda, Md. : 1985), 122(3), 559–570.