15/05/2026
Hoy quiero tomarme un momento para reconocer y felicitar a quienes dejaron huella en mi vida a través de la enseñanza.
Gracias a la Maestra Olga, quien en primero de primaria sembró las primeras bases de aprendizaje; a la Maestra Lupita y a la Maestra Aracely, por su paciencia y dedicación durante la preparatoria; y al Maestro Séptimo Sánchez, por compartirnos la historia con pasión y carácter.
También agradezco profundamente a las Maestras Silvia y Edith, quienes fueron parte importante de mi formación en la secundaria.
Reconozco con admiración a todos mis maestros de la Facultad de Derecho, quienes contribuyeron a mi formación profesional y personal, especialmente a mi padre, el Maestro Víctor Roldán Medina, ejemplo de disciplina, conocimiento y vocación.
Y por supuesto, a mis maestros de arquitectura, como el Arq. Marco y el Arq. Julián, así como a muchos otros que compartieron su experiencia, consejos y enseñanzas dentro y fuera del aula.
De igual manera, quiero expresar mi respeto y reconocimiento a muchos maestros que he conocido en el camino del servicio a la educación; hombres y mujeres que, desde distintas trincheras, dedican su vida a formar generaciones y aportar algo positivo a nuestra sociedad.
También a mis maestros de vida, esas personas que quizá no estuvieron frente a un pizarrón, pero que con su ejemplo, consejos, apoyo y experiencias han sido parte fundamental de este camino.
Ser maestro no es solo enseñar materias; es inspirar, formar carácter y dejar huellas que permanecen para siempre.
¡Feliz Día del Maestro y gracias por todo!