07/08/2026
Viviendo en el amor de Dios
¿Alguna vez has conocido a una persona que fuese excepcionalmente amable y cariñosa? Los buenos amigos son así, acogedores, deseosos de saber cómo estás y darte toda su atención. Un buen amigo nos recuerda quiénes somos. Saben escuchar todas las cosas, las buenas y las malas, con compasión y amor.
Dios es un amigo así. Él escucha y se compadece, se preocupa mucho y es amoroso en sus respuestas. De hecho, Dios hace más que solo mostrar su amor, Él es amor, y no existe posibilidad de que no lo sea, debido a que su propia esencia es amor. Su amor es puro, no es egoísta, distante, amargo, rencoroso o pasivo. Podemos confiar en este tipo de amor, podemos confiar en Dios.
En 1 Juan 4:16, encontramos un maravilloso recordatorio de lo que es la vida con Dios: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él".
¿Cómo te sientes después de pasar tiempo con un amigo? Tal vez más relajado, con una actitud renovada, o con el coraje para seguir adelante. Incluso, tener la sensación de querer más a los demás debido a que tú te sientes muy querido. El efecto que provoca vivir en el amor de Dios es como esto y mucho más. Tú no puedes más que amar a los demás cuando has entendido y experimentado cuánto te amó Dios a ti.
Esta es la vida a la que hemos sido invitados. Una vida en la que hemos conocido y confiado en el amor que Dios tiene por nosotros, y por esa razón, amar a los demás. ¿Cómo experimentarás hoy el amor que Dios te tiene? Cuando conoces y vives el amor que Él tiene por ti, todo cambia.