20/04/2026
25 años desde que nuestras vidas se cruzaron… y al mirar atrás, uno entiende que el amor no es solo un sentimiento, es una decisión que se toma todos los días.
22 años aprendiendo a enamorarnos incluso en los momentos difíciles, y 13 años construyendo juntos no solo un matrimonio, sino un proyecto de vida.
Porque una familia no se forma por casualidad, se construye con paciencia, respeto, trabajo y visión. Así como en los emprendimientos, los resultados no llegan de inmediato, pero cuando hay constancia y propósito, el tiempo se convierte en el mejor aliado.
Nuestros hijos son el reflejo de esa inversión silenciosa, de ese esfuerzo que no siempre se ve, pero que da los frutos más valiosos.
Hoy no solo celebramos años… celebramos disciplina emocional, compromiso y la capacidad de seguir caminando juntos, aun cuando el camino no siempre fue fácil.
Si algo he aprendido, es que las grandes historias —en la familia, en los negocios y en la vida— no se construyen con perfección, sino con perseverancia y por encima de todo esto esta DIOS.
Y aquí seguimos… creciendo, aprendiendo y eligiéndonos.
— Aníbal Prado