02/06/2026
Rumbo a Antioquía: una aventura eléctrica entre montañas y tradición
Cuatro motos eléctricas, cuatro estilos distintos y un mismo objetivo: dejar atrás el ruido de la ciudad para conquistar las curvas de la sierra limeña. La ruta comenzó en Lima y siguió el valle del río Lurín rumbo a Antioquía, uno de los destinos más pintorescos de la provincia de Huarochirí.
El grupo estuvo conformado por una Super Soco TC Max, una Super Soco Hunter, una Super Soco CPX y una Yadea Velax, modelos que representan diferentes enfoques de la movilidad eléctrica. La TC Max, con su diseño tipo café racer y velocidad cercana a los 95 km/h, destacó por su equilibrio entre rendimiento y estilo clásico. La Hunter aportó una imagen más moderna y deportiva, mientras que la CPX demostró su practicidad gracias a su comodidad y enfoque urbano. Por su parte, la Yadea Velax sorprendió con una conducción suave y eficiente, ideal para recorridos largos donde cada kilómetro de autonomía cuenta. 
A medida que la carretera ascendía, el paisaje cambiaba constantemente. Los edificios y el tráfico quedaron atrás para dar paso a cerros áridos, quebradas profundas y vistas panorámicas del valle. El sonido predominante ya no era el rugido de motores, sino el viento y la naturaleza. Esa es una de las experiencias más especiales de viajar en moto eléctrica: permite disfrutar el entorno de una manera diferente, más tranquila y conectada con el camino.
El destino fue Antioquía, conocido como el “pueblo de colores”. Ubicado en la cuenca del río Lurín y rodeado por un impresionante paisaje andino, este distrito destaca por sus casas decoradas con flores, ángeles y motivos tradicionales que llenan de vida cada calle. Su altitud promedio supera los 1,500 metros sobre el nivel del mar, convirtiéndolo en un lugar perfecto para escapar de la rutina limeña y disfrutar de la tranquilidad de los Andes. 
Al llegar a la plaza principal, las cuatro motos demostraron que la movilidad eléctrica no solo es una alternativa para la ciudad. Con una adecuada planificación de la autonomía y las recargas, también puede ser una excelente opción para el turismo y las rutas de aventura de corta y media distancia.
Esta travesía deja una conclusión clara: el futuro de las motos eléctricas en el Perú es prometedor. La combinación de menores costos de operación, ausencia de emisiones directas y una experiencia de conducción silenciosa las convierte en una alternativa cada vez más atractiva. A medida que crezca la infraestructura de carga y aumente la oferta de modelos, rutas como Lima–Antioquía serán cada vez más comunes, demostrando que la movilidad sostenible también puede ir de la mano con la pasión por viajar y descubrir nuevos destinos. 🌄⚡🏍️