28/12/2021
El camino del medio
Descubrir el camino del medio lleva tiempo, mucho tiempo. Y que quede claro de antemano que una cosa es descubrirlo y otra muy distinta el transitarlo. No es tarea sencilla.
En parte se debe a que los seres humanos polarizamos las cosas con vehemencia y obstinación: o es negro, o es blanco, y pasamos por alto, olímpicamente, la delicada gama de grises. Por eso sufrimos. Por eso nos enojamos. Por eso caemos en el torbellino.
Se dice que Buda recomendaba huir de los extremos porque no eran buenos consejeros: distorsionaban la realidad. El sabio maestro señaló transitar por el centro de este complejo universo de los sentidos y las percepciones para hallar la paz. De hecho, cuenta la leyenda que Siddharta Gautama, antes de convertirse en el Buda (el "iluminado"), escuchó a un maestro de música que estaba enseñándole a una niña a tocar el Sitar que "si la cuerda estaba muy floja no sonaría, pero si la cuerda se encontraba muy tensa se rompería"; la cuerda debía estar en su justa tensión para producir un sonido armónico. Ese es el camino del medio.
A lo largo de casi treinta años de camino, luego de numerosos errores y lecciones de aprendizaje, descubrí ese camino e intento recorrerlo.
Pero el camino del medio es muy solitario…
Casi nadie, en este mundo polarizado, lo entiende.
En mi experiencia, el solo intentar transitarlo es un bálsamo al alma.
He aprendido, pues, que no podemos enfrentar la polarización del mundo desde nuestra propia “polaridad”.
Muchos confunden el camino del medio con "ser tibio" o "neutral" ante circunstancias que requieren decisión. Pero nada más alejado de la verdad.
Cuerdas flojas o muy tensas en el Sitar, como la referida leyenda que implica el aprendizaje de Buda, no ayudarán a generar música.
Ricardo González
Del editorial de julio 2021