15/07/2026
Una losa puede agrietarse por varias razones, y muchas de ellas comienzan antes de colocar el concreto. Cuando el suelo no está bien compactado, quedan zonas blandas o vacíos que con el tiempo se asientan de manera desigual. Ese movimiento provoca esfuerzos que la losa no puede soportar y aparecen grietas visibles. También influye un espesor insuficiente, una mala distribución del refuerzo o el uso de pocas varillas para las cargas que recibirá la estructura.
Una losa bien ejecutada necesita una base firme y uniforme. La compactación del terreno, una capa adecuada de grava, el espesor correcto y una malla de acero bien colocada ayudan a distribuir mejor las cargas y reducir deformaciones. Sin embargo, incluso una buena mezcla puede fallar si no se realiza un curado apropiado.
Durante los primeros días, el concreto debe conservar humedad para que el cemento complete correctamente su hidratación. Si pierde agua demasiado rápido por el sol o el viento, se contrae y puede fisurarse. Por eso, el riego controlado, las cubiertas húmedas o los productos de curado son fundamentales. Prevenir una grieta siempre resulta más económico que repararla después.