27/08/2021
Sin entrar en detalles de los orígenes del término que lo podés encontrar en Wikipedia, el Biedermeier surge en el siglo XVIII como un estilo propio de la incipiente y creciente burguesía alejada de los asuntos del Estado, recluida en sus casas y negocios, la mejora en los ingresos se traduciría en una demanda por vivir bien sin las innecesarias y poco prácticas superficialidades monárquicas. Esto se verifica en la simplificación de los estilos dominantes (Napoleón o Imperio) por parte de ebanistas como Josep Dannhauser, cada vez más solicitados por la burguesía y menos por los reyes.
Los muebles Biedermeier se focalizan en dar calidad al espacio donde el burgués y su familia pasaban mucho tiempo, siendo el SECRETAIRE el "objeto transicional” por excelencia, donde el jefe de familia, se sentaba a entender, pensar y prepararse para el “nuevo mundo”.
Pero es la masificación y sus requerimientos de pre configuración para la fabricación en serie, lo ubica como uno de los primeros hitos del diseño industrial, con casi 100 años de anticipación a las vanguardias del siglo XIX. Y, en este sentido, la eliminación del trabajo del tallista, fue clave para sistematizar y reformular el lenguaje. Ya no habría más patas de animales o detalles egipcios tallados, solo perfiles (de plantas, arpas, etc.).
Maderas como fresno, nogal, ébano, con fileteados, o aplicaciones de cornisas, columnatas, terminan por definir el estilo, tan transversal, acompañó a la vida cotidiana burguesa en el arte, la literatura, la forma de vestirse, de comer, pensar y vivir.
Hoy día, el burgués es un sujeto global, y tiene muchos objetos ideales, pero el mejor lugar de la casa es en el exterior o algun sitio que tenga conexión con este, ya que se contrapone a la comprimida y contaminada ciudad y permite interacción real menos interferida por la tecnología.
Convive además en una “contemporaneidad” donde el querer pertenecer, sin perder individualidad “matchea” casi perfecto con un mueble individual personalizado/ble para cada miembro de la familia.
En función de estos conceptos, desarrollamos una propuesta objetual que actualiza lo que podría haber sido una silla o un escritorio, pero iría contra la percepción de lo que hoy es valioso: el disfrute del tiempo. Por eso una poltrona.
Obviamente que, al relocalizarlo al objeto, tengo que utilizar los materiales que mejor se adaptan al destino y sean parte del Estado del Arte, como pueden ser polietileno de alta densidad recuperado.
Para finalizar esta re conceptualización histórica, tomo al estilo biedermeier como una “reivindicación política” (a pesar de que muchos, tanto antes como ahora se auto percibían/perciben, apolíticos).