16/05/2026
Orgullo y tradición: Pergamino revivió la mística de sus símbolos patrios
La noche de ayer no fue una jornada más para nuestra comunidad; fue una verdadera cita con la historia y el sentimiento nacional. El hall central de la Cooperativa Eléctrica se vistió de celeste y blanco para cobijar una auténtica fiesta patria: la esperada reinauguración del único monumento a la escarapela que engalana a nuestro país.
Ante una concurrencia que superó las 180 personas, la emoción se palpaba en el aire. La Banda Municipal de Pergamino, bajo la magistral dirección de Ignacio Katz, fue la encargada de encender la chispa del fervor criollo. Con una ejecución impecable y de una finura artística admirable, los acordes del Himno Nacional Argentino y de la Marcha de San Lorenzo conmovieron hasta las lágrimas a los presentes, coronando la velada con un repertorio folclórico y popular que acarició el alma de todos.
Palabras que fundan comunidad
El misticismo de la noche alcanzó su punto más alto con la palabra empeñada. La intensidad literaria se hizo presente a través de un profundo poema calado en la voz de Juan José Siciliano. Acto seguido, llegó uno de los momentos más significativos de la velada: el discurso del presidente de la institución, Lucio Tezón. Con palabras sentidas y profundamente patrióticas, Tezón no solo rememoró el valor histórico de nuestra enseña patria, sino que invitó a la reflexión colectiva, llamando a la unión y al orgullo de pertenecer a esta tierra. Sus conceptos, cargados de civismo, resonaron con fuerza en el auditorio justo antes de que se descubriera el flamante monumento, el gran legado de la noche.
Un aplauso ensordecedor y el deseo de continuar
La disposición del espacio generó una atmósfera íntima y mágica. Las familias pergaminenses rodearon por completo a los músicos en una cercanía tan cálida como simbólica; un pueblo unido en torno a su cultura. El reconocimiento no se hizo esperar: al finalizar el concierto, los aplausos estallaron en un crescendo sostenido que se extendió por más de un minuto, un tributo más que merecido para un conjunto de músicos que, al igual que los buenos vinos, se supera y se agiganta con el paso del tiempo.
El buen resultado del evento dejó una huella imborrable y un deseo unánime entre los asistentes: que el arte y el encuentro sigan latiendo en las instalaciones de la Celp. Sin dudas, la Comisión de Cultura ya ha tomado nota de este clamor popular para seguir honrando nuestras raíces.