27/08/2025
Todo comienza en el año 1989, cuando Don Toto Zamarbide y su hijo Edgardo deciden emprender su propio camino, dejando atrás una empresa familiar llena de conflictos y prejuicios para iniciar un pequeño aserradero. Con esfuerzo y valentía, iniciaron un viaje hacia lo desconocido.
Los primeros años estuvieron marcados por desafíos, buenos y malos momentos; y la incertidumbre de los cambios de gobierno. Pero la pasión por el trabajo y la constancia hicieron crecer aquel sueño inicial.
En el año 2001, a pesar de la difícil situación socioeconómica que atravesaba el país, la empresa dio un paso clave en su desarrollo al diversificarse hacia la fabricación de envases de madera, incorporando tecnología y mano de obra. Esta decisión estratégica le permitió atender la creciente demanda del sector frutihortícola, llegando a producir envases que representaban aproximadamente el 25% de la producción de la provincia de Mendoza. Con ello, la empresa no solo amplió su capacidad productiva, sino que también consolidó su presencia en la cadena de valor agroindustrial, aportando soluciones confiables y de calidad para el transporte y la conservación de los productos regionales.
Para el año 2010, tras más de dos décadas de trabajo ininterrumpido, se construyó un galpón propio de más de 1.000 m², en el distrito de Las Paredes, el mismo lugar donde todo había comenzado. Ese fue un hito que marcó el crecimiento y consolidación de la empresa.
Hoy, en 2025, surge una nueva etapa bajo el nombre Maderas Don Faustino, impulsada por Franco y Rodrigo, hijos de Edgardo y nietos de Don Toto. Ellos llevan adelante el legado familiar con la misma dedicación y visión de progreso que iniciaron sus predecesores, adaptándose a los nuevos tiempos, pero sin perder la esencia: calidad, confianza y tradición.
Maderas Don Faustino no es solo un negocio de madera; es una historia de familia, de trabajo y de sueños que se transmiten de generación en generación.