07/08/2026
Hoy en el Día del Ingeniero Agrónomo quiero presentarme y contarles un poquito más sobre mí 🌱
Soy Alicia Reymond, nací en Villa Elisa y desde muy chica hubo algo que siempre me despertó curiosidad: la naturaleza.
Mi papá fue quien me enseñó a observarla, respetarla y cuidarla. Me enseñó a mirar la diversidad que hay, a detenerme en los pájaros, en las plantas y entender que la naturaleza tiene sus tiempos y sus ciclos. Mi abuela también tuvo mucho que ver, porque fue ella quien me enseñó muchísimo sobre las plantas.
Con mi hermana siempre preparábamos proyectos para la escuela y siempre esperaba la Feria de Ciencias Naturales. Era, sin dudas, mi momento favorito. Desde chica me apasionaban los árboles, ir al arroyo (algo que todavía hoy sigo disfrutando), mirar las palmeras yatay y recorrer El Palmar con la escuela. Creo que desde muy chica me enseñaron a revalorizar lo nuestro, y eso quedó para siempre en mí.
Sigue —>
Cuando terminé la secundaria me fuí a estudiar a Oro Verde. Estaba convencida de mi elección, aunque no todo fue fácil. Hubo materias que me costaron muchísimo, como Botánica Morfológica, Botánica Sistemática o Jardín Botánico. Pero como soy bastante terca, quería entenderlas por completo, quería aprender, así que les dediqué aún más tiempo. Y, casi sin darme cuenta, aquello que más me costaba terminó siendo una de las cosas que más me apasionó.
Fue justamente un profesor de esas materias quien un día me invitó a ser guía del Jardín Botánico. Le dije que sí, y ahí empezó mi camino profesional, con mi primer trabajo rodeada de plantas.
Sigue — >
Volvería a elegir esta profesión una y mil veces. Porque para mí nunca fue solamente un trabajo; es una forma de vida. La agronomía me enseñó mucho más que cuestiones técnicas. Me enseñó la paciencia de esperar el tiempo justo para ver los frutos, la dedicación, la constancia y el valor de los procesos. Son enseñanzas que también me acompañaron en momentos difíciles de mi vida.
Y si hay algo que esta profesión me regala todos los días es poder descubrir la grandeza de Dios en su creación. En la flor más sencilla, en un fruto con forma curiosa, en los colores de una planta, o en cómo todo un ecosis