17/12/2024
💥🔥🔥NOCHEBUENA INFERNAL
(Sexta Parte)
El centro comercial "Estrella de Belén" bullía de actividad navideña. Villancicos sonaban por los altavoces, decoraciones brillantes colgaban de cada rincón, y el aroma a canela y pino flotaba en el aire. En medio de todo este festivo caos, Sarah, la madre de Timmy, consultaba su lista de compras con el ceño fruncido.
—Bien, solo me falta el regalo para... —, su voz se apagó al leer el siguiente nombre. Tom. Su ex marido y padre de Timmy.
Mientras tanto, en el otro extremo del centro comercial, Tom luchaba contra la multitud, sosteniendo una bolsa de regalo con el ceño igualmente fruncido. Dentro había un pequeño ornamento navideño, réplica exacta del que Timmy había roto accidentalmente el año anterior, cuando la familia aún estaba unida.
Satanás, disfrazado como un vendedor de la tienda de electrónica, observaba a ambos con una sonrisa maliciosa. Con un chasquido de dedos apenas perceptible, las luces del centro comercial parpadearon y los altavoces emitieron un chirrido.
—Atención, compradores—, anunció una voz metálica. —Debido a una falla técnica, todas las salidas están temporalmente bloqueadas. Por favor, mantengan la calma y continúen con sus compras navideñas—.
El caos fue instantáneo. La gente comenzó a correr en todas direcciones, empujándose y gritando. En medio de la confusión, Sarah y Tom se encontraron cara a cara, literalmente chocando el uno con el otro.
—¡Sarah! —, exclamó Tom, sorprendido.
—Tom—, respondió ella, su tono una mezcla de sorpresa y algo más que no pudo identificar. —¿Qué estás haciendo aquí? —
Antes de que pudiera responder, una nueva oleada de compradores frenéticos los empujó, obligándolos a refugiarse juntos en el único espacio libre que encontraron: un elevador.
Las puertas se cerraron tras ellos justo cuando Satanás, ahora vestido como personal de mantenimiento, presionaba un botón en su control remoto infernal.
El elevador se detuvo entre pisos y, para horror de Sarah y Tom, comenzó a sonar — Todo lo que quiero para Navidad eres tú — como un disco rayado.
—Oh, genial—, murmuró Sarah, apoyándose contra la pared. —Atrapada en un elevador en Nochebuena. Timmy va a estar tan decepcionado... —
Tom la miró, sorprendido por la tristeza en su voz. —Hey—, dijo suavemente, —Timmy entenderá. Es un buen chico—.
Sarah asintió, una pequeña sonrisa formándose en sus labios. —Sí, lo es. Se parece mucho a ti en eso—.
Por un momento, sus miradas se encontraron y algo del viejo calor entre ellos pareció reavivarse.
Mientras tanto, fuera del elevador, Satanás observaba la escena a través de una pantalla mágica, una expresión de confusión en su rostro. —¿Qué es esta... calidez que siento? ¿Indigestión infernal? —
Sacudiendo la cabeza, chasqueó los dedos nuevamente. El elevador volvió a moverse, llevando a Sarah y Tom al piso superior, donde una sorpresa los esperaba.
Al abrirse las puertas, se encontraron con un paisaje invernal mágico. Copos de nieve brillantes caían del techo, transformando el área de comidas en un jardín de invierno encantado.
—Esto es... hermoso—, susurró Sarah, extendiendo la mano para atrapar un copo.
Tom, sin pensarlo, tomó su otra mano. —Como tú—, dijo, antes de darse cuenta de lo que había dicho y sonrojarse intensamente.
Satanás, ahora disfrazado como Santa Claus (con cuernos apenas visibles bajo el gorro), los observaba desde lejos. Una sensación extraña se expandía en su pecho, algo cálido y reconfortante que nunca había experimentado antes.
—Mi señor", susurró Belcebú, apareciendo a su lado, —¿se encuentra bien? Parece... diferente".
Satanás se aclaró la garganta, incómodo. "Estoy bien. Es solo... indigestión por tanto espíritu navideño en el aire. Sí, eso debe ser—.
Pero mientras veía a Sarah y Tom caminar juntos por el paisaje nevado, riendo y recordando viejos tiempos, Satanás no pudo evitar sonreír. Una sonrisa genuina, sin malicia ni segundas intenciones.
—Tal vez", murmuró para sí mismo, —haya algo en esta magia navideña después de todo—.
Y por un momento, justo un breve instante, el corazón del Señor del In****no latió con algo que se parecía sospechosamente a la bondad. Claro que inmediatamente culpó a la indigestión y se prometió tomar un antiácido infernal en cuanto regresara al Averno. Pero la sensación persistió, cálida y desconcertante, mientras la nieve mágica seguía cayendo sobre la pareja que, sin saberlo, estaba redescubriendo su amor gracias al más improbable de los cupidos navideños.
…
La víspera de Navidad llegó, cubriendo la pequeña ciudad con un manto de nieve fresca y expectación festiva. En la modesta casa de Timmy, el ambiente era una mezcla curiosa de esperanza y nerviosismo. Sarah se movía por la cocina, preparando la cena con más energía de la habitual, mientras Timmy decoraba galletas con formas navideñas, sus ojos brillando cada vez que miraba hacia la puerta.
—Mamá—, preguntó por enésima vez, —¿estás segura de que papá vendrá? —
Sarah se detuvo, una sonrisa suave en sus labios. "Sí, cariño. Tu padre prometió que estaría aquí—.
Lo que Sarah no mencionó fue la extraña serie de eventos que habían llevado a esta reunión familiar. Desde el incidente en el centro comercial, ella y Tom habían estado hablando más, recordando por qué se habían enamorado en primer lugar. Era como si una fuerza misteriosa los estuviera empujando el uno hacia el otro.
Mientras tanto, en el exterior de la casa, oculto tras un arbusto cubierto de nieve, Satanás observaba la escena con una mezcla de satisfacción y confusión. Vestía un elegante traje rojo sangre, con pequeños cuernos asomando discretamente bajo un gorro de Santa.
—Bien—, murmuró para sí mismo, —la familia está casi reunida. Mi trabajo aquí está hecho—. Pero por alguna razón, no tenía muchas ganas de marcharse.
De repente, un destello de luz a su lado anunció la llegada de su séquito demoníaco.
—Mi señor—, susurró Asmodeo, —todo está listo para la gran fiesta infernal de Navidad—.