26/06/2024
El urbanismo estadounidense del siglo XX es un desastre, la "ciudad de los autos" proyecto un futuro distópico, que hoy es nuestro presente.
Afortunadamente desde finales del siglo pasado, hay voces y acciones relevantes para solucionar tamaño desastre, pero hay ciudades donde prácticamente ya es imposible vivir sin automóvil, y la calle se convirtió en un "no lugar".
Pues bien, es una perfecta analogía de lo que ha pasado con internet.
La ciudad digital de la internet, ahora es como una ciudad gringa: puros centros comerciales, espacios enfocados a la comercialización de todo, hasta de la propia humanidad, mientras que la construcción social propia de lo público se cae a pedazos en "no lugares" (deep web), y el efecto burbuja propicia polarización, desconocimiento de la realidad, individualismo y antipatía por el "otro". El escenario perfecto para el florecimiento del "neofacismo del siglo XXI".
Continúan las distopias.
Necesitamos voces que ayuden a proyectar mejor nuestras "ciudades digitales", necesitamos más arquitectos oníricos, más hacker sociales, más urbanistas de la virtualidad.
Necesitamos arquitectos integrales de la humanidad y ecólogos que integren a la humanidad en sus medios, de manera sostenible, conciente y armónica.