Chem Fluid

Chem Fluid Somos una empresa Colombiana, dedicada a la comercializacion de materias primas quimicas de calidad.

Si formulas recubrimientos industriales anticorrosivos, pisos, estructuras, tanques, tu estructura de costos se mueve po...
03/09/2026

Si formulas recubrimientos industriales anticorrosivos, pisos, estructuras, tanques, tu estructura de costos se mueve por cinco frentes a la vez. Y a tu cliente le cuesta entender por qué.

Aquí están los cinco, con nombre propio, para que puedas explicarlo:

1. Resinas epóxicas. La base de casi todo recubrimiento anticorrosivo. Se producen a partir de bisfenol A y epiclorhidrina, ambos ligados a la cadena del crudo y a la energía. Cuando el petróleo se mueve, la resina lo hace unas semanas después.

2. Sistemas poliuretano: isocianatos y polioles. Los que dan dureza y resistencia química. Los isocianatos se producen en pocas plantas en el mundo, así que cualquier parada de planta o cuello logístico se siente rápido en el precio.

3. Endurecedores y agentes de curado. Aminas y poliamidas: sin ellos el recubrimiento no cura. Suelen venir de orígenes específicos, y ahí el flete y el tiempo de tránsito pesan tanto como el producto.

4. Pigmentos anticorrosivos. Fosfato de zinc y zinc metálico para primers ricos en zinc. El zinc es un commodity con precio propio, que sube y baja por razones que nada tienen que ver con tu formulación.

5. Solventes de alto desempeño. Cetonas y glicoléteres, que salen del procesamiento de derivados. Sensibles a energía y a disponibilidad de origen.

¿Qué pasa con todo esto junto?

Tu costo no se mueve por una sola materia prima, sino por la suma.

Por eso a veces ves alzas que parecen desproporcionadas: en realidad son varias presiones al tiempo.

Si trabajas en recubrimientos industriales, vale la pena revisar tu portafolio de insumos críticos para los próximos meses.

Y hacerlo con un proveedor que entiende las cinco dinámicas a la vez.

Agenda una llamada con nuestro equipo.
Te ayudamos a mapear tu caso.

Empezamos el año explicando una crisis. Terminamos agosto hablando de otra cosa. No porque el mundo se haya arreglado. P...
31/08/2026

Empezamos el año explicando una crisis. Terminamos agosto hablando de otra cosa.

No porque el mundo se haya arreglado. Porque el mundo aprendió a moverse con lo que tiene: se abrieron rutas nuevas, se reacomodaron orígenes, se rehicieron cadenas enteras. Lo que hace unos meses era una emergencia hoy es un terreno conocido. Y sobre terreno conocido sí se puede construir.

Esa es la conclusión del mes: la ventaja dejó de estar en aguantar y pasó a estar en adaptarse temprano.

El que se adapta primero, abastece primero.

Adaptarse no es resignarse. Es dejar de esperar a que las condiciones vuelvan a ser las de antes y empezar a decidir con las de ahora: revisar el consumo real, distinguir lo crítico de lo sustituible, volver a preguntar por el origen, programar en vez de correr.

La industria química colombiana ya lo está haciendo, y los números del sector lo confirman. Nosotros llevamos el año entero acompañando ese movimiento, materia prima por materia prima, cliente por cliente.

Septiembre trae más lecturas de mercado, más producto puesto bajo la lupa y más historias reales de esta industria que sostiene todo lo demás sin que casi nadie la nombre.

Gracias por leernos este mes. Nos vemos en el siguiente.

✅ Durante meses, la conversación sobre abastecimiento fue una lista de cosas que no se podían hacer. Hoy la lista se pue...
28/08/2026

✅ Durante meses, la conversación sobre abastecimiento fue una lista de cosas que no se podían hacer. Hoy la lista se puede dar vuelta.

Primero, define tu horizonte real de cobertura: no el que quisieras, el que tu flujo de caja aguanta. Un horizonte honesto de 60 días bien ejecutado protege más que uno de 120 que nunca se financia. Segundo, separa tu portafolio entre crítico y sustituible, y concentra la energía en lo que no tiene reemplazo técnico ni origen alterno. Tercero, vuelve a preguntar por el origen: con más rutas disponibles, hoy sí se puede comparar. Cuarto, lee tu propio consumo antes que el mercado, porque casi todas las sorpresas vienen de adentro. Y quinto, elige bien a quién le preguntas: ahí se nota la diferencia entre un proveedor y un socio.

Ninguna de las cinco necesita que el mundo se calme. Todas se pueden empezar esta semana.

📌 Guárdalo para tu próxima reunión de compras. ¿Cuál tienes pendiente? 👇

26/08/2026

Hay productos que sencillamente no se pueden agotar.

La urea es uno de ellos. Es fundamental para la agricultura y hoy también para el mercado automotriz. No se puede parar, igual que no se puede parar la gasolina o el diésel.

Y sin embargo, casi nadie mira esa cadena completa.

Miramos las dos puntas. En un extremo está el origen: la refinería, el costo de producción, los componentes logísticos, las rutas que se alargan. En el otro extremo está el precio que ve el consumidor final, que suele moverse mucho más lento que todo lo demás.

¿Y qué hay en la mitad? Los importadores, los distribuidores, los productores. Nosotros. Toda una franja de la cadena que tiene que sostener el suministro mientras esas dos puntas se mueven a velocidades distintas.

Eso importa porque ahí es donde vive el riesgo real. Cuando alguien sostiene un compromiso de suministro sin haber leído bien cómo se está comportando su reposición, el problema no aparece como un problema de inventario. Aparece como un problema de caja, y aparece tarde.

Yo no tengo una bola de cristal. Nadie la tiene: aquí no hay nada escrito y mañana puede cambiar. Lo que sí se puede hacer es leer la cadena eslabón por eslabón y entender de qué depende cada uno. Eso no elimina la incertidumbre, pero cambia por completo la calidad de las decisiones que tomas con ella.

De tu cadena de suministro, ¿cuántos eslabones puedes ver con claridad hoy?

25/08/2026

Puerto Antioquia ya está operando: ¿qué significa esto para los clientes de Chem Fluid?

El nuevo Puerto Antioquia, en el Urabá, no es solo una obra de infraestructura: es una ventaja competitiva directa para las industrias que dependen de químicos y graneles líquidos.

Para los clientes de Chem Fluid, esto se traduce en:

Menores costos logísticos: la ruta desde Urabá reduce en 47% la distancia terrestre entre Medellín y el mar, impactando fletes y tiempos de entrega.

Acceso más ágil a importaciones y exportaciones de productos químicos, solventes, aditivos y materias primas, con un puerto diseñado para graneles líquidos no hidrocarburos.

Mayor seguridad de suministro: más opciones de entrada/salida de carga, menos dependencia de un solo puerto y mejor resiliencia ante congestiones.

Oportunidad de optimizar inventarios: al acortar tiempos de tránsito, es posible trabajar con ciclos más cortos y menor capital inmovilizado.

En Chem Fluid estamos evaluando cómo integrar esta nueva ruta en nuestra operación para ofrecer a nuestros clientes:

mejores condiciones de abastecimiento,

opciones de almacenamiento y distribución en la región, y

una plataforma logística más cercana a sus plantas.

Si tu operación depende de químicos o graneles líquidos, hablemos: queremos entender tu cadena de suministro y diseñar, junto a ti, la mejor forma de aprovechar Puerto Antioquia.

SupplyChain Colombia

Durante meses nos compró siempre igual: llamada urgente, volumen justo, entrega para ayer. No era desorden. Era la maner...
24/08/2026

Durante meses nos compró siempre igual: llamada urgente, volumen justo, entrega para ayer.

No era desorden. Era la manera en que se sobrevive cuando el mercado se mueve más rápido de lo que uno alcanza a leer. Cada compra resolvía la semana y ninguna resolvía el trimestre.

Hasta que hicimos un ejercicio que no tenía nada que ver con vender. Nos sentamos a mirar su consumo real de los últimos doce meses. No lo que creía que consumía: lo que efectivamente había movido. Y ahí apareció lo de siempre: el consumo había cambiado y nadie lo había vuelto a medir.

Con ese número en la mano, la conversación cambió de tema. Dejamos de hablar de cuánto necesitaba esta semana y empezamos a hablar de cómo se veía su siguiente trimestre.

Hoy compra programado. El mercado es el que es y nadie hace magia con el precio, pero dejó de pagar el costo invisible de la urgencia: la parada de planta que se evita, el flete express que no se necesita, la reformulación de emergencia que no hay que hacer.

Y nosotros dejamos de ser el número al que se llama cuando algo falta.

Eso es lo que buscamos con cada cliente: que la relación deje de vivir en la urgencia y empiece a vivir en la planeación. No porque sea más cómodo para nosotros, sino porque es ahí donde de verdad podemos aportar algo.

¿Tu operación está comprando por urgencia o por planeación? Es una pregunta incómoda y vale la pena hacérsela.

El precio que ves en una cotización no se armó en la refinería. Se armó en tres lugares distintos. Este es el desglose q...
21/08/2026

El precio que ves en una cotización no se armó en la refinería. Se armó en tres lugares distintos.

Este es el desglose que hacemos con nuestros clientes cuando quieren entender por qué dos ofertas del mismo producto pueden estar tan lejos una de la otra.

Número 1: el costo de origen. Es el precio del producto en la planta que lo fabrica. Es el número que todo el mundo mira y suele ser el que menos varía. Un producto de refinería puede estar en el orden de unos cientos de dólares por tonelada.

Número 2: el costo logístico. Aquí es donde la mayoría se lleva la sorpresa. En productos de bajo valor por tonelada, el flete puede llegar a pesar tanto como el producto mismo. Un contenedor que costaba dos mil quinientos dólares y hoy cuesta nueve mil no cambió el producto: cambió el precio final. Y el tiempo de tránsito, cuando una ruta se alarga, también es costo financiero.

Número 3: la tasa de cambio del día de nacionalización. Se mueve por razones macroeconómicas que no tienen relación con tu insumo, pero define el precio en pesos que finalmente pagas.

La conclusión práctica es esta: comparar dos ofertas mirando solo el número final es comparar dos historias distintas como si fueran la misma. Si conoces los tres componentes, puedes negociar sobre el que realmente se puede mover.

¿Cuál de los tres números te está pesando más este trimestre? Escríbenos y lo revisamos con tu caso.

19/08/2026

Hay tres palabras que explican por qué, a veces, el producto que pediste sencillamente no llega completo. Y casi nadie te las explica.

La primera es fuerza mayor. Es una figura legal, reconocida en el comercio, que un productor declara cuando un evento fuera de su control le impide cumplir. No es una excusa: es un mecanismo con consecuencias que se conectan a lo largo de toda la cadena.

La segunda es sales control. Suele derivarse de una fuerza mayor: cuando el suministro se estrecha, el productor deja de vender libremente y empieza a controlar a quién y cuánto le vende.

La tercera es allocation. Es el reparto. Cuando no hay producto para todos, el productor asigna cupos: en lugar de tu volumen habitual, te ofrece un porcentaje. Un 70% de tu promedio de los últimos meses, por ejemplo.

Estas tres no son jerga para complicar. Son el lenguaje técnico de nuestra industria, y entenderlas cambia cómo lees una mala noticia de suministro. Cuando alguien te dice «entramos en allocation», ya no es un «no» arbitrario: es una condición que puedes anticipar, planear y conversar.

Nosotros nos movemos dentro de esas reglas todos los días. La diferencia está en explicártelas antes de que te toquen, no después.

¿Alguna vez te declararon fuerza mayor sin explicarte qué significaba de verdad?

Hay una noticia buena escondida detrás de todo el ruido de los últimos meses: el mercado dejó de sorprenderse. El Fondo ...
14/08/2026

Hay una noticia buena escondida detrás de todo el ruido de los últimos meses: el mercado dejó de sorprenderse.

El Fondo Monetario Internacional lo señaló hace poco. El mercado petrolero se ha vuelto menos volátil frente a las perturbaciones en el estrecho de Ormuz, porque varios de los grandes productores del Golfo desarrollaron rutas de exportación alternativas.

Y no es un parche temporal. Emiratos Árabes Unidos acelera la construcción de un segundo oleoducto que evita el paso por Ormuz: la obra ya va en un 50% y elevará la capacidad total de esas rutas alternativas a 3,3 millones de barriles diarios para mediados de 2027.

Hay incluso una lectura más optimista sobre la mesa. Fitch mantiene su previsión de un retorno a una situación de exceso de oferta antes de septiembre de 2026, por la recuperación de los volúmenes de la OPEP y el crecimiento de la producción fuera de ella, impulsado principalmente por América Latina y América del Norte. En cristiano: más oferta disponible suele traducirse en menos presión sobre los precios.

Eso significa algo muy concreto para quien compra materia prima: el mundo dejó de esperar a que el conflicto terminara y se puso a construir alrededor de él.

¿Qué cambia para tu operación?

Primero, que la volatilidad se vuelve legible. Sigue habiendo movimiento, pero ya no es un shock cada vez. Y lo legible se puede planear.

Segundo, que el origen vuelve a ser una variable de decisión, no una lotería. Cuando hay más de una ruta posible, tiene sentido volver a preguntar de dónde viene el producto, por dónde entra y cuánto tarda.

Tercero, que la ventaja deja de estar en reaccionar rápido y pasa a estar en programar bien. Durante meses el mercado premió al que corría. Ahora empieza a premiar al que tiene su horizonte armado.

Nosotros llevamos el año leyendo este mercado todos los días para poder anticiparlo. No para tener razón, sino para que nuestros clientes puedan decidir con tiempo.

¿Ya estás planeando tu último trimestre o todavía estás comprando semana a semana? Hablemos.

12/08/2026

El inventario más caro es el que no hay.

Es una de mis frases de cabecera y la repito porque cuesta trabajo aceptarla.

Asegurar un inventario tiene un montón de fases y de procesos detrás. Y muchas veces todo ese trabajo se desvirtúa desde un simple precio: se compara una cifra contra otra y se decide ahí.

Pero cuando estamos asegurando el inventario que una planta necesita, hay una consecuencia que sencillamente no podemos asumir: parar la producción. Y sin embargo, se corre ese riesgo todo el tiempo por ir detrás de un precio más competitivo.

El ejercicio que propongo es simple: sopesar. ¿Cuánto es realmente ese ahorro frente a lo que le cuesta a la planta detenerse?

Hace poco estuve en una reunión donde nos contaron que cada hora de una de sus líneas de producción importantes representaba un costo de 4.000 dólares. Y esa línea se detiene por una materia prima que, en esa misma hora, puede costar apenas 20 dólares.

Esa es la proporción real de la decisión. Y una vez que uno la ve, la conversación sobre el precio cambia de lugar: no desaparece, pero deja de ser lo primero.

Mi prioridad, siempre, es no vulnerar el proceso productivo. Que la manufactura no se pare. Eso no tiene forma de negociarse, porque no hay nada más caro que parar la planta.

¿Ya calculaste cuánto te cuesta una hora de tu línea detenida?

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