13/05/2026
👩🏻🌾Su forma depende del sistema de conducción elegido por el agricultor: puede haber cordones horizontales, brazos en vaso, cordones dobles o estructuras más largas según el manejo del viñedo. Una vid bien formada parece una pequeña arquitectura vegetal: firme en su madera vieja, flexible en sus brotes nuevos y generosa cuando recibe una poda inteligente.
🍇En la vid, los brazos o cordones son partes leñosas permanentes que nacen del tronco principal y se extienden hacia los lados. Son como los “brazos” de la planta: no producen uvas directamente por sí mismos, pero organizan dónde crecerán los brotes, hojas, flores y racimos.
🧬Desde el punto de vista biológico, estos cordones cumplen una función esencial porque contienen tejidos conductores. Por el xilema circula agua con sales minerales desde las raíces hacia las hojas; por el floema viajan azúcares producidos en la fotosíntesis hacia las zonas de crecimiento, frutos y reservas. Así, el cordón actúa como una vía de transporte y distribución de energía dentro de la vid.
También son una reserva viva de la planta. En su madera se almacenan sustancias nutritivas, especialmente carbohidratos, que ayudan a la vid a brotar después del invierno. Cuando llega la primavera, esas reservas despiertan las yemas y permiten que aparezcan nuevos brotes.
Los pulgares son pequeños segmentos de madera que quedan después de la poda y contienen yemas. De esas yemas saldrán los futuros brotes, hojas y racimos. Por eso, la ubicación de los brazos o cordones influye directamente en cómo se reparte la vegetación, cuánta luz reciben las hojas, cómo circula el aire entre los racimos y qué tan equilibrada será la producción.