16/07/2026
Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de soldados polacos encontró a un osezno huérfano en Irán en 1942. Lo adoptaron, lo criaron entre militares y le pusieron un nombre que terminaría volviéndose legendario: Wojtek.
Con el tiempo, Wojtek dejó de comportarse como una simple mascota. Dormía con los soldados, jugaba a luchar con ellos y hasta imitaba algunos de sus hábitos más extraños. Según sus compañeros, le gustaba beber cerveza y, cuando le daban ci*******os, solía llevárselos a la boca.
Pero el momento más increíble llegó cuando la unidad fue enviada a Italia para combatir junto a los británicos. Como los barcos militares no permitían mascotas, los soldados encontraron una solución absurda pero efectiva: lo enlistaron oficialmente en el ejército polaco.
Wojtek recibió rango, número de serie y libreta militar. En otras palabras, ya no era una mascota: era un soldado.
Durante la Batalla de Monte Cassino, en 1944, su unidad necesitaba transportar pesadas cajas de munición bajo presión. Según los relatos de sus compañeros, Wojtek ayudó llevando cajas de proyectiles de artillería, convirtiéndose en un símbolo de valor para la tropa.
Su fama fue tan grande que la 22.ª Compañía de Suministro de Artillería adoptó como emblema la imagen de un oso cargando un proyectil.
Wojtek sobrevivió a la guerra, fue promovido a cabo y pasó sus últimos años en el zoológico de Edimburgo, donde muchos veteranos iban a visitarlo.
🐻❤️ Pocos soldados tuvieron una historia tan improbable: un oso rescatado en Medio Oriente que terminó convertido en héroe de guerra.