22/08/2020
Un mensaje a nuestra comunidad.
Ayer murió una madre, una hija, una hermana y amiga de alguien más. Murió estrangulada en la ciudad de Cuenca y su pareja sentimental ya aceptó el crimen cometido.
Como hermana de tres hermosas y guerreras mujeres e hija de unos amorosos padres puedo ser empática e imaginar el dolor de sus seres queridos. Puedo sentir que ayer murió uno de los amores de su vida.
¿Por qué suceden estas cosas?, ¿Por qué la mató?, ¿A caso no hubo señales previas de una relación agresiva?...
Son tantas las preguntas y ella ya no está para responderlas, ni para darse una segunda oportunidad para vivir en paz y amor con sus hijos.
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¿Qué estamos haciendo como sociedad, como madre, como padre, como ti@, como abuel@, como herman@, como amig@...?
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¿Qué les decimos a las niñas de nuestra vida? ¿Les expresamos lo mucho que las amamos, que son valiosas, inteligentes, hermosas e incomparables?
¿Les enseñamos a amarse?, ¿les enseñamos que nunca estarán ni se sentirán solas si se eligen a ellas como la mejor compañía para sí mismas?, ¿le decimos que el príncipe azul es ella misma?, que no necesita ser rescatadas. Que todo el amor, el respeto, el cuidado, los mimos, etc., no bastarán ni valdrán lo suficiente, sí primero no viene de ella misma.
Para que cuando sean adolescentes o adultas y alguien mas les diga lo valiosas que son, no se deslumbren y probablemente caigan en una circulo vicioso de codependencia. A tal punto de elegir estar mal acompañada que estar “sola”.
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¿Qué les decimos a los niños de nuestra vida?, ¿está bien llorar?, ¿está bien expresar sus sentimientos con serenidad y respeto?
Que deben amar y respetar a la naturaleza desde una hormiguita, una flor, hasta la humanidad entera.
Que son hermosos, valiosos y merecen respeto
Que expresar ternura está bien y que eso no los hace menos hombres.
Así cuando sean adultos serán hombres que se amen a sí mismos y así sólo habrá amor para dar en su corazón. Así ellos también podrían reconocer cuando están en una relación tóxica y que puedan decidir maduramente retirarse de esa relación que no le hacen bien a nadie. Así cuando sean adultos no encontrarán regocijo, ni valía en pisoteara a los demás...
Ayer quién alguna vez fue un inocente niño se ha convertido en asesino. Puede ser nuestro padre, nuestro abuelo, nuestro hermano, nuestro amigo, etc. Él cometió un acto imperdonable y ojalá nos sirva para reflexionar. ¿Cómo estamos formando a los hombres de hoy?.
Ojalá la muerte de Gabi nos genere conciencia y acción, de amarnos, de respetarnos, de cuidarnos y ser agradecidos por nuestra salud, por nuestro cuerpo, por nuestra familia y todo lo que nos rodea; para que, aunque intenten, nadie pueda apagar nuestro espíritu y nuestro deseo por una vida en amor y armonía.
Esta es un lección para todos, transformemos el dolor en amor sobre todo hacia nosotros mismos.
Atte.
Arq. Angelica Quezada
CIVARQ.EC