06/07/2024
Entre 2014 y 2016 pudimos ser parte de un proyecto que nos interesó mucho desarrollar, Alex mi alumna de Taller de Proyectos nos había presentado a su papá, Don Luis Mogrovejo, quien con mucha sencillez nos contó sobre su vida y su retiro, sobre los ahorros que con mucho esfuerzo habría acumulado para construir la primera vivienda para sus tres hij@s, con mucha realidad nos planteaba su situación económica y textualmente nos dijo…”lo haré mientras tenga fuerzas” o “hasta donde el dinero alcance”.
Con esta frase, empezaron los cuestionamientos y la responsabilidad enorme de diseñar un buen proyecto, pero y sobretodo de plantear estrategias para lograr “lo que más se pueda”.
Nosotros lo entendimos como un proceso, no como un edificio terminado, y así lo dividimos en 3 zonas:
• La zona productiva , de relación con la ciudad y que permitiría a Don Luchito generar ingresos de manera inmediata para continuar con su proyecto de vida.
• Una zona complementaria de servicios y afines que permitan el funcionamiento de dichos espacios.
• Un bloque alto que acogería las 3 viviendas necesarias, para nosotros un cubo vaciado que circunstancialmente iría llenándose de usos, de muebles, de vida e historias.
Los materiales que nos permitirían realizarlo serian los cercanos, los locales, hacer un buen edificio a costos razonables en Latinoamérica basa su realización en aprovechar eficientemente los recursos, en emplear mano de obra local, en hacer uso de los saberes y tradiciones constructivas del medio e innovar.
Para ello trabajamos con fábricas de la ciudad en generar un nuevo formato de ladrillo, dos exactamente, que nos permitirían con las mismas trabas y la misma colocación, generar muros ciegos para que reciban el sol y calienten los espacios, traslúcidos en las zonas de vista con menos interés y aberturas completas en las zonas de relación con el paisaje lejano.
Fotografía