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Villa L2En el corazón de la campiña sevillana, sobre una parcela rectangular de unos 500 metros cuadrados, emerge la Vil...
13/01/2026

Villa L2

En el corazón de la campiña sevillana, sobre una parcela rectangular de unos 500 metros cuadrados, emerge la Villa L2. Una vivienda unifamiliar aislada que conjuga la honestidad del paisaje urbano en el que se inserta con una visión esencialista de su propia contemporaneidad arquitectónica. Su composición parte del equilibrado diálogo entre sus volúmenes principales: dos prismas de depuradas geometrías, dispuestos en forma de "L" invertidas y volteadas, que se superponen el uno sobre el otro en un gesto de ingravidez, levedad y ligereza arquitectónica. Esta composición arquitectónica ocupa la parte delantera de la parcela, en proximidad al viario urbano, liberando un vasto jardín interior privado en el fondo de parcela.

La fusión de las dos “L” arquitectónicas encuentra en su contacto geométrico e inmaterial un gran vaciado vertical, un atrio en doble altura que actúa como eje longitudinal de la vivienda, dejándose atravesar por la luz desde su acceso hasta el redescubierto jardín del fondo de parcela. La planta baja, diurna y social, se articula desde este vestíbulo de acceso tangente a este eje y desde el que se accede centrípetamente a las dependencias de la vivienda: sus áreas de servicio (garaje, estudio-dormitorio, lavadero-despensa) y su gran salón-comedor-cocina que abraza la totalidad de la fachada trasera, lanzándose a su gran jardín.

El ascenso a la planta superior se realiza por una escalera de trazo escultórico en el mismo vestíbulo en doble altura, desde la que se accede a la zona de descanso: dos grandes dormitorios individuales, un baño compartido y una gran suite principal con vestidor y baño, que se extiende hacia una terraza privada, un mirador privilegiado sobre la quietud del paisaje interior de parcela generado.

La propuesta se completa con una cuidada escenografía exterior: amplios porches actúan como umbrales de transición entre los interiores construidos y el espacio de esparcimiento exterior. Un solárium y una gran piscina se erigen como protagonistas de estos exteriores, franqueados por unos límites de parcela que se tornan ajardinados: telones verdes perimetrales que cobijan la Villa L2 del paisaje urbano limítrofe.

Stone HouseEn el municipio sevillano de Bollullos de la Mitación, en una parcela rectangular de algo más de cuatrociento...
07/01/2026

Stone House

En el municipio sevillano de Bollullos de la Mitación, en una parcela rectangular de algo más de cuatrocientos metros cuadrados de la cornisa aljarafereña, proyectamos la Stone House: una vivienda unifamiliar aislada de unos doscientos metros cuadrados construidos.

El proyecto emerge de la superposición de dos volúmenes principales, pétreos y prismáticos,
encallados el uno sobre el otro.

El primero de los volúmenes reposa en el suelo a modo de basamento tectónico: un paralelepípedo revestido de la característica materialidad mineral andorrana, muy presente en la memoria arquitectónica de sus promotores. Este basamento pétreo y prismático, solo se ve interrumpido por diversos tallados y horadaciones desde los que subyacen el porche principal y los huecos de la vivienda. La calidez de la madera, en contraste con la piedra, cicatriza estos vaciados del basamento, a la vez que dota a los espacios de planta baja de vivienda de una reservada intimidad y un mayor control de las condiciones climáticas de la latitud sevillana.

El segundo de los volúmenes, en planta primera, descansa varado sobre el anterior, desplazándose de su eje central y sobrevolando ligeramente en uno de sus laterales: desvelamos ahí, en este despunte, un nuevo porche que cobija el acceso principal a la vivienda. El árido de los morteros de cal reviste este segundo prisma mineral, que nuevamente interrumpimos con huecos que permean los interiores de planta y que enmarcamos en cada una de las cuatro caras frontales de prisma encallado. En este caso, los reflejos del aluminio ofrecen el contrapunto sobre los que acentuar los tallados de los minerales del volumen superior. Tallados que, además, se replican en el plano vertical, descubriendo dos patios interiores de vivienda que inundamos de vegetación.

Los exteriores, por último, se formalizan a partir de una alfombra, también mineral, que se separa de los perímetros de parcela, en un ejercicio de respeto a la presencia vegetal. En el fondo de parcela, esta alfombra pétrea se deprime y horada, emergiendo en ella la lámina turquesa del agua de la piscina: una bonita alegoría a los paisajes extractivos de canteras.

Villa OromanaLos Pinares de Oromana, en el municipio sevillano de Alcalá de Guadaíra, constituye uno de esos enclaves ha...
21/11/2025

Villa Oromana

Los Pinares de Oromana, en el municipio sevillano de Alcalá de Guadaíra, constituye uno de esos enclaves habitacionales oníricos: cercado y cubierto de pinos, cobija parcelas residenciales plácidamente reconfortadas en un microclima y paisaje de naturaleza propia a escasos kilómetros de la capital andaluza.

En una de sus parcelas, de unos mil metros cuadrados de superficie, de forma
pseudoescuotétroidal y un desnivel decreciente de unos cuatro metros de altura desde la calle hasta el fondo de parcela, proyectamos nuestra Villa Oromana.

Desprovisto de edificaciones previas, el enclave realza la potencia y majestuosidad de sus cinco pinos: los cuatro primeros a escasos metros de la
calle y casi alineados con esta, flanquean el acceso; el quinto, casi al fondo de la parcela, reclama su presencia directa en nuestro proyecto. Entre estos cinco pinos, en el remanso del corazón de la parcela, el enclave suaviza su
topografía generando un altiplano natural donde ubicar nuestra Villa Oromana. Para ello, en primer lugar, urbanizamos este espacio central, garantizando su acceso desde la calle con suaves pendientes y limitándolo en el extremo opuesto con un graderío en el que acoplamos los espacios de ocio y esparcimiento exteriores: su piscina con casaca y su gran porche en dos
niveles y atravesado por el quinto de los pinos.
Una naturaleza salvaje acordona todo el perímetro urbanizado en su contacto con las cuatro medianeras.

La edificación principal emerge en esta nueva topografía urbana domesticada a partir de siete bandejas horizontales a diferentes alturas y en una dinámica distribución en planta, dejadas reposar sobre muros de piedra y paños de
vidrio. Bajo ellas, configuramos una vivienda de planta baja única, solamente dejándose elevar bajo una de sus bandejas en un espacio polivalente de planta primera que, a modo de mirador, contempla absorto tan majestuoso paisaje de pinos redescubierto desde sus copas.

La Casa Pizarra se ubica en una de las pocas parcelas de gran dimensión -más de cuatrocientos metros cuadrados- que aún ...
06/05/2025

La Casa Pizarra se ubica en una de las pocas parcelas de gran dimensión -más de cuatrocientos metros cuadrados- que aún perviven en el centro histórico del municipio sevillano de La Puebla de Cazalla. Su perímetro, irregular y vibrante, cuasi trapezoidal, responde al orden espontáneo de los tejidos urbanos tradicionales de nuestras ciudades.

Desde nuestra primera visita a tan majestuosa parcela, tres intuiciones comenzaron a resonar y guiar nuestra estrategia de intervención en aquella parcela:

La primera fue la voluntad de abrazar y serenar aquellas medianeras irregulares con un perímetro equipado que a su vez resolviese todos los servicios y almacenamiento de la vivienda, liberando el corazón de la Casa Pizarra un espacio fluido, continuo y escénico.

La segunda intuición nos condujo a la necesidad de una clara dicotomía en la composición matérica: el volumen del cuerpo de fachada, orientado hacia la emblemática calle Pizarra, debía rendir homenaje a la armonía patrimonial del entorno, integrándose con respeto a través de una composición tradicional y albergando dos plantas programáticas con dormitorios, garaje, oficina y baños. Por su parte, en el ensimismamiento interior, los volúmenes deberían ser liberados en un lenguaje contemporáneo y cobijar los espacios vivideros en dobles alturas lanzados hacia un gran vacío de parcela.

En tercer lugar, el que debiera ser el origen de la propuesta: las intuiciones hacia la composición de su patio. Comenzamos a obsesionarnos con su trazado: imaginamos una sucesión infinita y continua de curvas. Casi por misteriosa alquimia los trazados del patio, autónomos, involuntarios, concéntricos, temblorosos, fluidos y sinuosos, comenzaron a vaciar la parcela orientándose hacia suroeste solar. En un infinito proceso de tangencias geométricas se desveló el patio de la Casa Pizarra. El resto de la composición se dejó contaminar por él: un volumen blanco, puro y curvilíneo, aligerado por un estriado que acentúa su carácter fluido y dinámico.

La Casa Pizarra se ubica en una de las pocas parcelas de gran dimensión -más de cuatrocientos metros cuadrados- que aún ...
06/05/2025

La Casa Pizarra se ubica en una de las pocas parcelas de gran dimensión -más de cuatrocientos metros cuadrados- que aún perviven en el centro histórico del municipio sevillano de La Puebla de Cazalla. Su perímetro, irregular y vibrante, cuasi trapezoidal, responde al orden espontáneo de los tejidos urbanos tradicionales de nuestras ciudades.
Desde nuestra primera visita a tan majestuosa parcela, tres intuiciones comenzaron a resonar y guiar nuestra estrategia de intervención en aquella parcela:
La primera fue la voluntad de abrazar y serenar aquellas medianeras irregulares con un perímetro equipado que a su vez resolviese todos los servicios y almacenamiento de la vivienda, liberando el corazón de la Casa Pizarra un espacio fluido, continuo y escénico.
La segunda intuición nos condujo a la necesidad de una clara dicotomía en la composición matérica: el volumen del cuerpo de fachada, orientado hacia la emblemática calle Pizarra, debía rendir homenaje a la armonía patrimonial del entorno, integrándose con respeto a través de una composición tradicional y albergando dos plantas programáticas con dormitorios, garaje, oficina y baños. Por su parte, en el ensimismamiento interior, los volúmenes deberían ser liberados en un lenguaje contemporáneo y cobijar los espacios vivideros en dobles alturas lanzados hacia un gran vacío de parcela.
En tercer lugar, el que debiera ser el origen de la propuesta: las intuiciones hacia la composición de su patio. Comenzamos a obsesionarnos con su trazado: imaginamos una sucesión infinita y continua de curvas. Casi por misteriosa alquimia los trazados del patio, autónomos, involuntarios, concéntricos, temblorosos, fluidos y sinuosos, comenzaron a vaciar la parcela orientándose hacia suroeste solar. En un infinito proceso de tangencias geométricas se desveló el patio de la Casa Pizarra. El resto de la composición se dejó contaminar por él: un volumen blanco, puro y curvilíneo, aligerado por un estriado que acentúa su carácter fluido y dinámico.

Casa Puerta-Osuna La riqueza urbanística del Conjunto Histórico de Arahal es fuente inagotable de sabiduría popular para...
08/01/2025

Casa Puerta-Osuna

La riqueza urbanística del Conjunto Histórico de Arahal es fuente inagotable de sabiduría popular para quien, osadamente, tiene el privilegio de intervenir sobre esas “arquitecturas sin arquitectos” que han conformado la historia urbano-arquitectónica de una localidad.

La Casa Puerta-Osuna surge desde el ejercicio de cooperación con los valores patrimoniales de una edificación incluida en los catálogos de protección del municipio arahelense.

Trabajamos con un inmueble que se asoma a su homónima calle por medio de una primera crujía ejemplo superlativo de la vivienda histórico-popular del municipio: sus muros de carga resguardan dos plantas bajo una cubierta inclinada de tejas que atesora su característico “soberado” y su pequeña ventana a la calle testigo de innumerables epopeyas populares en La Campiña sevillana.

Tras esta primera crujía se cobija un patio central de vivienda al que se anexan edificaciones temporales posteriores. Al fondo descubrimos el antiguo corral, reconvertido en cobertizo, antesala al trasero acceso por el callejón de Chopin.

Nuestra propuesta arquitectónica pasa por enaltecer los elementos patrimoniales principales del inmueble: la primera crujía bajo la techumbre de tejas y su patio central ejemplo característico de la porosidad de una morfología urbana de angostas fachadas y largos fondos de parcela.

Liberamos el conjunto de todas las estructuras y cobertizos adheridos en el tiempo y sin valor constructivo-patrimonial, para conservar integralmente la primera crujía de la vivienda. En el extremo opuesto, colmatamos con dos nuevas plantas la trasera hacia el callejón. Entre ambas edificaciones temporales, aparece un gran espacio vacío central en forma de patio al que, introvertidamente, volcamos todas las dependencias domésticas de la vivienda.

Desmaterializamos las estructuras murarias interiores de la edificación histórica para generar una entreplanta volcada a las dependencias diurnas de la vivienda. Este reconvertido “soberado” en estudio se abre al patio interior, contemplando como el perfil inclinado de su cubierta histórica se propaga con volátil soltura sobre sus nuevas edificaciones contemporáneas.

Dirección

Calle Dracma 1
Arahal
41600

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