Según su propietario y fundador, en este proyecto influyeron más los sentimientos que la motivación comercial. “Yo tenía el terreno donde ahora está la fábrica y miraba alrededor y sólo veía olivos; eso, unido a que me atraía desde pequeño la obtención del aceite, hizo que me decidiera a crearla, a pesar de la competencia”. Manolo Argüelles pensó crear la almazara en el año 90, pero por miedo se d
etuvo. Fue en el año 2000 cuando se decidió a dar el gran paso. Como él mismo asegura, su almazara “va con el actual milenio”. En sólo dos años experimentó un notable crecimiento. La campaña 2001/2002, la primera en la que se molió aceituna, la almazara produjo unos 294.000 kilos de aceite, y en la siguiente alcanzó los 415.000 kilos, ritmo que se ha mantenido hasta la actualidad. La característica principal de esta almazara, que vende también aceite a clientes de varias provincias del norte de España, es que su propietario la ha trabajado desde el principio. “Yo la he diseñado, la he creado y la he trabajado. Fue un reto que me propuse. Además, quería conocer a fondo mi empresa y para ello lo mejor era implicarme como lo he hecho”. Actualmente su creador sigue estando presente en todo el proceso de extracción del aceite.