29/12/2022
Analizamos la evolución del sector en la construcción en España durante los últimos meses
Aunque las previsiones para la economía española siguen realizándose a la baja no se espera una recesión, ni mucho menos profunda o duradera. La situación es similar en el sector de la construcción: los indicadores muestran una ralentización de la producción, pero esto no se interpreta como presagio de un descenso general de la demanda. Simplemente se interpreta como una reacción lógica a la tensión provocada por la inflación y la subida de los tipos de interés.
El mercado de la vivienda ha respirado aliviado, ya que ha resistido bien la pandemia y ahora confía en poder soportar de nuevo el encarecimiento del crédito. Cabe esperar una ralentización de la demanda, pero sólo debería ser temporal, por lo que sigue siendo sensato alimentar el mercado con la misma selectividad y control del riesgo que han dado buenos resultados en los últimos años.
La construcción no residencial ya tenía unas expectativas de crecimiento modestas antes de que la invasión rusa perturbara el clima empresarial. Si a esto se añade una mayor exposición al fenómeno del aumento de los costes de construcción y el temor a que algunos nichos no ofrezcan suficiente rentabilidad para retener a los inversores, se comprende la actitud extremadamente cauta que no favorece el crecimiento. El ciclo de las oficinas parece haber llegado a su fin tras unos años intensos de recuperación, y solo el nicho de la logística se mantiene como un verdadero motor.
Las expectativas de renovación son altas, debido al incentivo sin precedentes de las subvenciones de nueva generación. Sin embargo, la inflación dificulta el aprovechamiento de todo el potencial, ya que supone una importante inversión por parte de las familias en un momento de disminución del poder adquisitivo. De hecho, ya este año se observa una mayor demanda en los estratos más acomodados (viviendas unifamiliares) y en los proyectos subvencionados por el Gobierno (renovación debarrios).
En ingeniería civil, las condiciones del mercado pueden no ser las más óptimas (riesgos demasiado elevados en términos de costes y pedidos gubernamentales), pero la cartera de pedidos potenciales ha mejorado tanto que, dado el nivel de base de producción más bien bajo, se consideran factibles dos años de fuerte crecimiento (2022 y 2023 con cerca de un +6,5% anual).