07/06/2026
Tal día como ayer, 𝟲 𝗱𝗲 𝗷𝘂𝗻𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝟭𝟵𝟲𝟰, hace ya 62 años, la tranquilidad de tres pueblos del norte de la provincia de Burgos — 𝗩𝗮𝗹𝗱𝗲𝗮𝗷𝗼𝘀, 𝗦𝗮𝗿𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗟𝗼𝗿𝗮 𝘆 𝗔𝘆𝗼𝗹𝘂𝗲𝗻𝗴𝗼 — se vio alterada por un acontecimiento que marcaría la historia de la exploración y producción de petróleo en España. Aquel sábado, en el pozo de exploración 𝗔𝘆𝗼𝗹𝘂𝗲𝗻𝗴𝗼-𝟭, se llevó a cabo una prueba de producción en un paquete de apenas cinco metros de espesor de arenas del Cretácico Inferior, donde durante la perforación se habían detectado prometedores indicios de petróleo y gas.
Una primera prueba en estas arenas (DST #1) había resultado fallida debido a una obstrucción en la tubería. Lejos de desistir, se decidió tomar un testigo convencional perforando unos metros más y repetir la prueba sobre el mismo intervalo (DST #2, 1348,2-1360,8 m).
A las 08:55 de la mañana del día 6 comenzó la segunda prueba. En apenas diez minutos, el petróleo alcanzó la superficie con una fuerza creciente, hasta formar una espectacular columna de unos 30 metros de altura en la misma torre de perforación, que acabó salpicando de crudo un campo sembrado en las inmediaciones del pozo. Una imagen insólita en la España de la época. Una vez controlado el flujo, el pozo produjo inicialmente 0,9 metros cúbicos por minuto, estabilizándose después en 0,21. A las 10:15, tras 80 minutos de producción, el pozo fue cerrado. Se habían recuperado entre 37 y 42 barriles de un crudo ligero de 36° API, con algo de gas disuelto y sin presencia de agua.
Los sondeos posteriores no tardaron en confirmar el hallazgo y, poco después, Ayoluengo se convertía en el primer - y hasta hoy único - campo de petróleo comercial en toda la Península Ibérica.
Fragmento de Ayoluengo-1 Composite Log de AMOSPAIN, American Overseas Petroleum (Spain) Limited, 1964.
Foto Ayoluengo-1 (CAMPSA, 1964)