30/03/2026
Europa ha obligado a nuestros agricultores a competir en una carrera donde las reglas cambian frecuentemente, donde te añaden vayas, cambian las distancias e incluso te obligan a correr sin zapatillas, con la justificación que es bueno para los pies de los deportistas de élite y para respetar las pequeñas hierbas que salen en la pista.
No hay rivales, solo los agricultores europeos, no hay segundos, no hay terceros, solo un campeón, NOSOTROS.
Pero lo mejor es el premio ante tanto sacrificio, mejora continua y el buen hacer: la RUINA y abandono de la explotación agrícola.
Además, los jueces y árbitros tienen un premio de consolación para todos los asistentes a la carrera: menos alimentos, más caros, menos sanos, más dependientes de que otros de fuera no entren en guerra, no haya epidemias, … para poder seguir vendiéndolos, y lo mejor un relato elaborado, por ellos mismos, donde te cuentan que lo hacen por TI, y para TI.
Otra Europa es posible si TODOS trabajamos juntos por lo verdaderamente importante.