30/03/2022
¿𝑆𝑎𝑏𝑖́𝑎𝑠 𝑞𝑢𝑒…?
Algunos de los primeros ejemplos de dibujos arquitectónicos datan de 2200 a. C. Gudea, el gobernante de un área en Mesopotamia, fue celebrado con una estatua que tiene un plano de un templo que él había encargado tallado en su regazo. Aparte de este ícono –y en otros casos enterrados–, el acto de mantener planes de registro rara vez se practicaba hasta la era del Renacimiento. Los arquitectos de este tiempo eran vistos como maestros constructores que necesitaban comprender el proceso y los requisitos de mano de obra necesarios para construir estas impresionantes estructuras, y no como artistas responsables del aclamado diseño conceptual. De hecho, debido a la falta de documentos que guían los diseños, la noción misma de escala no se tradujo en sus dibujos hasta la Edad Media.
El hábito de dibujar se generalizó en el siglo XIII a medida que los dibujos conceptuales, de trabajo y de grabación se hicieron más precisos. Villard de Honnecourt, un maestro constructor de esta época que compiló detallados libros de dibujos de patrones, es conocido por tener uno de los primeros y más completos cuadernos de bocetos medievales. La arquitectura todavía era una profesión muy especial en este momento, carente de herramientas de dibujo sofisticadas y suministros de precisión. Los diseños se produjeron como dibujos monocromos y bocetos informativos que comunicaban información a los trabajadores, sin ilustrar el diseño final en profundidad.