15/07/2020
El virus SARS-CoV-2 es un tipo de coronavirus que causa la enfermedad de COVID-19. Este virus se originó en Wuhan, China y que al parecer muto para infectar humanos a través de un huésped intermediario posiblemente por murciélagos o pangolines. SARS-CoV-2 se transmite principalmente por las vías respiratorias e infecta células epiteliales de los alveolos en los pulmones.
El virus se une a receptores en las células de huésped y subsecuentemente entran al interior de la célula por endocitosis o fusión de la membrana. Una vez que el virus entra las células el material genético, en este caso ARN, usa la maquinaria de la célula para replicarse, crear proteínas virales (biosíntesis y maduración) y finalmente liberar copias de virus para infectar más células. El receptor por el cual el virus que causa COVID-19 infecta las células es ACE2, presente principalmente en células epiteliales del pulmón, aunque también se ha demostrado que infecta otros tejidos y tipos de células incluyendo células vasculares, cardiacas e inmunes.
Una vez que el virus infecta las células y empieza a replicarse, las células epiteliales (neumocitos) son dañadas y liberan diferentes moléculas inflamatorias que activan el sistema inmune. Los macrófagos son los principales responsables de la respuesta inmune. Macrófagos liberan diferentes moléculas incluyendo IL-1, IL-6 y TNF-α. Estas moléculas migran a los vasos sanguíneos causando mayor permeabilidad y vasodilatación, y subsecuente filtración de plasma y otros fluidos al espacio intersticial y alveolos. Todos estos eventos ponen presión en los alveolos causando hipoxia y cambios en la concentración de diferentes factores(surfactante), que controlan la función de los alvéolos propiciando su colapso (tos y dificultad para respirar). Esta inflamación causada en los pulmones también afecta el sistema nervioso central (hipotálamos) que libera prostaglandinas que incrementa la temperatura corporal (fiebre). Por otra parte, al tener falta de oxígeno por el colapso/daño a los alveolos el paciente también sufre de incremento en el ritmo cardiaco (taquicardia).
Daño severo a los pulmones hace que esta inflamación sea sistémica y posiblemente provocando choque séptico. Esta inflamación sistémica causa que los vasos sanguíneos de diferentes órganos incrementen permeabilidad causando baja presión sanguínea. Esta baja presión causa que la perfusión de sangre a los tejidos sea menor causando daño a múltiples órganos (riñones, hígado, corazón, etc.).
Hasta el momento no hay una vacuna en el mercado que puede conceder inmunidad a la población. Sin embargo varias dr**as como dexametasona, hidroxicloquina, azitromicina, remdesivir, entre otras han mostrado resultados positivos. De la misma manera el uso de plasma de pacientes que ya se han curado del virus ayuda a combatir esta enfermedad en pacientes con síntomas severos.
¡¡¡Por favor, no usen remedios milagrosos o compuestos no aprobados!!! ¡No tomen dióxido de cloro por ejemplo!
Finalmente, este tema es para otro post, pero uno de los principales indicadores de mortalidad en pacientes que tiene COVID-19 es obesidad. ¿Como lo hace? La obesidad es una enfermedad que causa un tipo de nivel bajo de inflamación crónica en el cuerpo que desregula varias hormonas, células inmunes y tejidos. Puede causar fibrosis en el tejido adiposo que incrementa inflamación, también los vasos sanguíneos son afectados así como otros órganos.
Imaginen que si ya tienen estos problemas causados por obesidad, los efectos del virus van a incrementar la posibilidad de sufrir síntomas severos y posiblemente muerte.
¡¡¡Si quieren mejorar su salud en general, coman sano y hagan ejercicio regularmente!!!
referencias:
Yuki et al., (2020).COVID-19 pathophysiology: A review, Clinical Immunology.
Robert J. Mason. (2020).Pathogenesis of COVID-19 from a cell biology perspective.European Respiratory Journal