16/12/2025
Acontecer Azul 💙🩵🤍
Por René Roldán Pérez
Ciudad del Carmen, Campeche. La perla del Golfo se asfixia. Una tormenta perfecta, gestada entre la crónica crisis financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la falta de políticas económicas eficaces en los tres niveles de gobierno, ha puesto en jaque a la comunidad carmelita, sumida en una emergencia nacional silenciosa.
La narrativa es desoladora. Pemex, la petrolera más endeudada del mundo, arrastra consigo a un sinfín de empresas locales, muchas de ellas pequeñas y medianas, que penden de un hilo ante los adeudos millonarios de la paraestatal. La deuda con proveedores superaba los 517 mil millones de pesos al cierre del tercer trimestre de 2025, una cifra que crece inexorablemente y que ha generado un efecto dominó devastador en la economía isleña.
El Ahogo Financiero y sus Consecuencias
Los empresarios locales denuncian que los pagos, cuando llegan, son mínimos o ni siquiera se reconocen en las ventanillas de facturación de Pemex. Esta falta de liquidez impide a los proveedores pagar a sus propios empleados, cumplir con sus obligaciones fiscales y de seguridad social (IMSS e Infonavit), lo que ha resultado en embargos y, peor aún, en la pérdida de miles de empleos calificados. Solo en junio de 2025, se reportó la pérdida de aproximadamente 14 mil empleos en la isla.
La situación es tan grave que ha llevado al cierre de empresas y a la reducción salarial de trabajadores, afectando directamente el sustento de innumerables familias carmelitas. La incapacidad de Pemex para cubrir incluso sus gastos básicos, como el adeudo de más de 4,300 millones de pesos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), evidencia un colapso operativo y un desorden financiero profundo.
La Inacción Gubernamental como Agravante
En este escenario crítico, la percepción generalizada entre el sector empresarial es que los tres niveles de gobierno han fallado en implementar medidas efectivas para mitigar el desastre. Mientras el gobierno federal inyecta billones de pesos en Pemex para su rescate, logrando mejoras en las calificaciones crediticias a nivel macro, estos esfuerzos no se traducen en un alivio real para la economía local de Ciudad del Carmen.
La falta de incentivos fiscales por parte de las autoridades agrava aún más la situación, dejando a las empresas locales sin herramientas para subsistir mientras esperan pagos que, en algunos casos, datan de años atrás. Aunque se han anunciado planes y fondos, como el de 250 mil millones de pesos gestionado por Banobras para pagos a proveedores, la realidad en la isla es que la agonía persiste y la ayuda no fluye con la rapidez necesaria.
Ciudad del Carmen, que irónicamente produce una parte significativa de la riqueza petrolera del país, se encuentra en una paradoja: exporta petróleo, pero su gente y sus empresas no cobran, poniendo en jaque el futuro de toda una comunidad. La crisis ha pasado de ser un problema financiero a una emergencia social y humanitaria.