30/04/2026
En Coyotepec vivimos un día que nos recordó lo que realmente importa.
Tuvimos la oportunidad de convivir con niñas y niños de la comunidad de artesanos ladrilleros, junto a sus familias. Desde el primer momento, las sonrisas, los juegos y la energía de los pequeños transformaron la jornada en una experiencia llena de alegría y significado.
Entre cantos y dinámicas, se creó el espacio “Semáforo de las emociones”, donde los niños pudieron identificar sus emociones y expresarlas de manera libre y divertida. Fue un momento especial que nos permitió conectar desde lo más genuino.
La emoción creció aún más con las piñatas, elaboradas por colaboradores de Frigocel con la entrega de dulces y juguetes. Cada detalle fue una muestra de cariño y compromiso.
Gracias a todos los colaboradores de Frigocel que hicieron posible esta experiencia. Su participación demuestra que, cuando trabajamos juntos, podemos llevar alegría y generar un impacto positivo en nuestra comunidad.
Porque al final, más allá de cualquier actividad, nos llevamos algo invaluable: la oportunidad de compartir, de conectar y de recordar al niño que todos llevamos dentro.