29/05/2026
Secamos todo el campo alrededor para calmar la inmensa sed urbana. Y casi la mitad del agua que así saqueamos se emplea para transportar porquerías a un elevado costo y contaminando todo a su paso.
La obsesión del drenaje no es una manía incurable. No es opción la letrina convencional contaminante y asquerosa ni defecar al aire libre como hacen millones alrededor de la ciudad de México que esperan aun el drenaje y mientras tanto llenan el aire de amibas y salmonelas.
El sanitario ecológico no consume agua y es más barato que la mera tubería de un excusado. Supone responsabilidad y autonomía. Y aprovecha plenamente los tesoros orgánicos que el cuerpo genera para devolver al suelo lo que es del suelo. La limpia composta así producida puede nutrir plantas de adorno en balcones y terrazas o aún mejor, ser la base de una agricultura urbana cuyas macetas verticales, por ejemplo, pueden producir hasta 500 kilos de alimentos en cincuenta centímetros cuadrados.
El sanitario ecológico es un buen símbolo de una relación sensata y justa entre el campo y la ciudad.
Cacaricatura y texto por Cesar Añorve.