12/02/2026
Esto es lo que vivimos diariamente en Culiacán y en distintas regiones de Sinaloa desde hace casi dos años: familias afectadas, completamente destruidas, negocios cerrados, personas sin empleo, comunidades y la población entera viviendo con miedo e incertidumbre.
El lamentable suceso con nuestros compañeros mineros en Concordia nos recuerda que nadie está ajeno a esta realidad.
Como sinaloense, me siento profundamente triste y consternada. Y como profesional e investigadora del sector minero, me uno al dolor de las familias que hoy enfrentan una pérdida irreparable.
Hoy, nuestros niños crecen aprendiendo protocolos de seguridad antes que sueños. La salud mental de nuestra ciudad se ve afectada. La incertidumbre se ha vuelto parte del día a día.
No pedimos privilegios. Exigimos lo que es un derecho: justicia, seguridad y paz.
Queremos vivir tranquilos. Queremos trabajar, estudiar y regresar a casa con bien.
Sinaloa es tierra de gente honrada, trabajadora y solidaria. Merecemos un futuro donde nuestros niños crezcan en un entorno seguro y digno.
Exigimos justicia. Exigimos paz.