13/12/2025
Hubo un momento en la historia en el que Pepsi tuvo su propia “armada” de submarinos y barcos de gu**ra. No es chiste. Una marca de refrescos llegó a tener una de las flotas más grandes del mundo, solo para poder seguir vendiendo soda.
Finales de los años 80. La Unión Soviética quería seguir tomando Pepsi, pero tenía un problema: su moneda no servía para hacer comercio internacional. Durante años le pagaron a la marca con vodka Stolichnaya, haciendo trueque literal de alc**ol por refrescos. Pero llegó un punto en el que el vodka ya no se vendía tan bien fuera de la URSS y el trato se complicó. Entonces alguien propuso una idea absurda que, por alguna razón, todos aceptaron: pagar con barcos de gu**ra viejos.
En 1989, Pepsi recibió 17 submarinos soviéticos, además de un destructor, una fragata y un crucero, como parte del acuerdo para seguir distribuyendo la bebida en territorio soviético. Por un rato, técnicamente, Pepsi tuvo más barcos que varias marinas reales y se convirtió, por número de naves, en una especie de “sexta potencia naval” del mundo. Obvio, la empresa no quería ir a la gu**ra con nadie: revendieron todo como chatarra y se quedaron con el dinero.
Lo más raro no es que una refresquera haya tenido submarinos. Lo más raro es lo que dice de la época: una potencia mundial tan desesperada por mantener cierta normalidad, que terminó entregando pedazos de su propia Armada a cambio de latas de refresco. Un trato tan absurdo que hoy suena a meme… pero pasó de verdad.