NUESTRA HISTORIA COMIENSA Entre 2 personas que serían apasionados de la refrigeración sin saberlo en Ciudad Acuña, Coahuila; el Ing. Rubén Gaona Leija y el Ing. Víctor Baldazo.
Con una pregunta que me hizo el Sr. Baldazo después de ingresar al CONALEP
Lógico mi respuesta fue no se absolutamente nada.
Precisamente toca a la puerta de mi taller de soldadura una persona que vendía enciclopedias. El Sr. César Catache y le pregunto:
— ¿Tienes libros de refrigeración? y me contesta:
— Precisamente traigo las dos enciclopedias de refrigeración más completas.
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Esa misma noche termine de leer el primer tomo de dicha enciclopedia y al día siguiente pude contestar la pregunta de mi amigo Víctor sin dificultad.
Así sucesivamente leí en cuestión de una semana las dos enciclopedias y gracias a la situación conocida por todos que cuando te gusta algo te grabas sin dificultad las cosas.
Arrancamos reparando todo lo que se nos atravesaba, y esos malditos capilares fueron la primera incógnita que resolvimos.
¿Por qué no le puedes poner un capilar de 028 milésimas a un compresor de 3/8?
Esta pregunta nos demoro 8 meses en resolverla, ya que no existía información satisfactoria.
Cierto día un chispazo de genialidad se me ocurrió; realice una prueba que permitió a partir de ahí el poder agregar el capilar que se nos antojara a cualquier compresor, porque habíamos descubierto una forma de probarlos antes de cargar el refrigerante y por supuesto la refrigeración doméstica se volvió facilísima.
Todos sabemos que es la refrigeración más molesta porque tienes que mantener. En pleno equilibrio unos cuantos gramos de refrigerante y siempre dan dolores de cabeza.
El siguiente reto fue cuando cayó en nuestras manos una máquina de hielo en cubito la cual tenía la tarjeta dañada y no había forma de conseguirla.
Al cabo de unas horas de meditar sobre cómo funcionaba encontré la forma de substituirla por contactores y timers que nosotros teníamos ahí en nuestro taller.
Fue tan agradable que funcionara la maquinita esa, misma que hasta la fecha usamos el mismo sistema para arrancar nuestras maquinas desde uno hasta los cien caballos de fuerza.
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Simplemente encontramos la forma de simplificar esa famosa tablilla.
Con el paso de los años surgió otro reto, después de escuchar a un famoso fabricante de máquinas de hielo en rolito decir: que nadie en el mundo podía igualar a sus máquinas en producción y eficiencia.
Y como sabrán no estaba fácil porque tomo 14 años descubrir cómo hacerlas más eficientes, ya que nadie en el mundo lo había logrado. Existían copias de esa máquina.
Pero malas copias porque no podían igualar su capacidad de producción
Pues hacia 160 años que esa máquina estaba funcionando de forma tan eficiente que nadie lo logro hasta que otro chispazo de creatividad me llevo a hacerme una pregunta la cual dio como resultado, nuestras maquinas actuales.QUE SUPERAN A LAS AMERICANAS CON EL 48% EN PRODUCCION