24/10/2022
¿Qué es el estrés?
Brett (1958) describió el estrés “como un estado producido por un factor ambiental o de otro tipo que extiende las respuestas adaptativas de un animal más allá del rango normal o que perturba el funcionamiento normal hasta tal punto que las posibilidades de supervivencia se reducen significativamente”. El síndrome de adaptación general en respuesta a un estresor se desarrolla en tres etapas. La primera fase, la etapa o reacción de alarma, inicia la respuesta de "lucha o huida" con la rápida liberación de hormonas. La segunda fase, la etapa de resistencia, comienza dentro de las 48 h del contacto con el estresor y se caracteriza por la resolución de la respuesta de lucha o huida con el restablecimiento del estado normal. La tercera etapa, la fase de agotamiento, es el resultado de un estímulo/amenaza continuado por parte del estresor, cuando el animal pierde su resistencia y sucumbe por la reaparición de las manifestaciones de la etapa de alarma.
El resultado final de un estresor depende de la respuesta y puede sustentar la supervivencia del animal o la aparición de una condición patológica o incluso la muerte. En particular, los peces de cultivo, a diferencia de los peces silvestres, están expuestos en todas las etapas del ciclo de producción a múltiples factores estresantes, incluidos los ambientales (temperatura, salinidad, amoníaco, oxígeno disuelto, pH, químicos, patógenos), físicos (limpieza, clasificación, manejo, hacinamiento, confinamiento, alimentación, vacunación) y sociales (competencia, hacinamiento, agresividad) (Iwama et al., 2005; Pavlidis y Mylonas, 2011; Tort, 2011; Braithwaite y Ebbesson, 2014).
Establecer una definición para el bienestar de los peces no es simple (Huntingford et al., 2006; Segner et al., 2012), y es difícil identificar indicadores de bienestar alterado, particularmente porque pueden confundirse con respuestas naturales y adaptativas al estrés (Ellis et al., 2012). Los indicadores de estrés crónico vinculados a un estado de bienestar comprometido incluyen signos de comportamiento (apetito reducido, nado errático y acciones repetidas), indicadores fisiológicos (crecimiento disminuido, incapacidad reproductiva, nutrición reducida).