01/10/2026
Cuando los museos cierran 🏛️ y los dinosaurios se convierten en trofeos de millonarios🦖
El 30 de septiembre de 2026 cerró al público el museo de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia, después de casi dos siglos😔. Fundada en 1812, abrió su museo en 1828. Aunque continuarán la investigación y el resguardo de más de 19 millones de ejemplares, el cierre se atribuyó a la disminución de visitantes y a los costos de operación.
La noticia contrasta con el dinero que circula en el mercado estadounidense de fósiles 🤑. En julio de 2026, “Gus”, un esqueleto de Tyrannosaurus rex, fue vendido por 50.13 millones de dólares. En 2024, “Apex”, un Stegosaurus, alcanzó 44.6 millones.
La paradoja es difícil de ignorar: mientras un museo histórico no logra mantener abiertas sus salas, algunos particulares gastan miles de millones de dólares en un solo dinosaurio.
Un fósil no es únicamente una pieza espectacular, es evidencia científica irrepetible. Cuando queda en una colección privada, no hay garantía de que seguirá disponible para su estudio. Puede revenderse, salir del país o desaparecer del alcance de la ciencia. Incluso un préstamo temporal a un museo no sustituye su incorporación a una colección pública, pues la investigación requiere acceso permanente para comprobar resultados y aplicar nuevas técnicas.
Un estudio de 2025 documentó que la recolección comercial había recuperado 80 ejemplares de T. rex, frente a 34 obtenidos por instituciones públicas. La Society of Vertebrate Paleontology rechaza la venta de fósiles de vertebrados científicamente importantes, salvo cuando permite incorporarlos al resguardo público.
El dinero privado podría financiar museos, excavaciones responsables o la compra y donación de fósiles. El problema surge cuando el poder económico determina quién puede poseer, estudiar o contemplar una parte insustituible de la historia de la vida.
Los dinosaurios no necesitan nuevos dueños: necesitan instituciones que los conserven, investiguen y mantengan accesibles para las generaciones futuras 🙌.
Fuentes: Academia–Drexel; Sotheby’s; Society of Vertebrate Paleontology; Carr (2025), Palaeontologia Electronica.