En febrero del 2000 tuve mi primer acercamiento al ámbito educativo, y llegue con muchas ganas, con la convicción de que podía aportar mucho para hacer de este mundo algo mejor a través de la vida de los estudiantes. Cuando era niño, jamás pasó por mi mente el querer ser profesor pues tenía otros sueños locos que pintaban mi futuro. Y hoy estoy aquí desde hace 20 años, en las aulas, en las vidas d
e muchos ex alumnos y compañeros de trabajo: secundaria, bachillerato y licenciatura. Ser profesor es mucho más que solo exponer un tema frente a un grupo de alumnos; ser profesor te obliga a involucrarte en la vida de muchos de ellos y de su futuro aportando ‘algo’ (bueno o malo, según haya sido la experiencia dentro del aula) y definiendo junto con ellos el camino que han de seguir.