14/07/2026
La Comisión Federal de Electricidad presentó Oasis BCS, un proyecto energético que representaría su primera experiencia en el uso de hidrógeno verde para producir electricidad en el país.
La iniciativa se desarrollaría en Mulegé, Baja California Sur, una zona que históricamente ha enfrentado retos de suministro eléctrico debido a su condición geográfica y a las limitaciones de conexión con el sistema eléctrico nacional.
Por ello, el proyecto busca fortalecer el abastecimiento local y, al mismo tiempo, probar una tecnología con potencial para integrarse a la estrategia energética de México.
De acuerdo con información publicada por Global Energy y Expansión, Oasis BCS combinará distintas tecnologías renovables en un mismo parque energético: 72 MW de generación solar, 20 MW de almacenamiento en baterías, 20 MW en electrolizadores y 6 MW en celdas de combustible de hidrógeno.
Si se concreta, este desarrollo se convertiría en el primer proyecto de generación eléctrica con hidrógeno renovable operado por la CFE, además de posicionarse como una de las apuestas más relevantes de la empresa en materia de transición energética.
El impacto ambiental también sería significativo. Se estima que el proyecto permitirá dejar de consumir alrededor de 23,000 m³ de combustóleo y diésel al año, evitando la emisión de más de 94,000 toneladas de CO₂.
Además, tendría capacidad para aportar energía equivalente al consumo de aproximadamente 40,000 hogares.
En entrevista con Expansión, Israel Hurtado, presidente de la Asociación Mexicana de Hidrógeno y Transformación Energética, señaló que este tipo de solución puede ser especialmente útil para regiones como Baja California Sur, donde la generación en sitio resulta clave para cubrir la demanda eléctrica.
Por su parte, H2México destacó que el país ya cuenta con dos plantas operativas de hidrógeno verde, ubicadas en Querétaro y San Luis Potosí, así como 28 proyectos adicionales en desarrollo, con inversiones estimadas en 23,000 millones de dólares.
El caso de Oasis BCS podría abrir la puerta a nuevos modelos de generación para zonas aisladas del país, como la Península de Yucatán, e incluso adaptarse a otras fuentes renovables, como la energía eólica.
Con este proyecto, México avanza en la exploración de tecnologías que podrían fortalecer la seguridad energética, reducir emisiones y acelerar la adopción de combustibles del futuro.