02/11/2018
Al Edificaciones la huesuda llegó,
en busca de un arquitecto, ella pensó…
“¿Cómo lo encontraré?, tiempo no quiero perder,
¡oh!, ya sé, por él preguntaré.
Y pronto de aquí me iré…
Este edificio está muy feo, al panteón se parece…
Todos con cara de mu**to están, ¿nadie un descanso merece?”.
La huesuda iba en busca de un arquitecto en especial,
Era uno bueno, trabajador y leal…
A un joven ella preguntó:
“¿Conoces a un arquitecto, que Oscar se hace llamar?
Vengo por él, al panteón me lo llevaré a trabajar…”.
El joven muy espantado respondió:
-Si, es un Arquitecto agradable y nada panzón…
“Ese mero es el que yo ando buscando, tiene un enorme corazón.
Es un gran amigo, ayuda y es el mejor…
No puede seguir viviendo, al panteón me lo llevo yo”.
El joven respondió: “En el la oficina está,
Ahí lo encontrará...”.
La huesuda allá se dirigió, y en busca de su arquitecto ella tocó:
Oscar se asomó y a la huesuda la puerta abrió…
La huesuda feliz de haberlo encontrado le dijo:
“Lazos en esta vida tu alegría ya has dado.
Nos vamos al panteón a que lo remodeles y le des buen sazón…”.
Oscar no discutió y a la huesuda acompañó…
Por el camino Oscar a todos saludaba, era más conocido que la plata…
La calaca lo tenía que esperar.
Y pronto ella se empezó a desesperar…
-“Aparte de un buen arquitecto,
eres un amigo perfecto…
Al panteón te quería llevar,
pero haces más falta en vida, a tus clientes y amigos tienes que ayudar…
Ese será tu castigo…
Te tocarán de todo tipo…”
La calaca feliz se fue y a Oscar en su oficina dejó,
su castigo ella le dio y Oscar Lazos con gusto lo aceptó…