Hasta el año de 1929 en que se creó la Cámara Nacional de la Industria Textil, los empresarios de Puebla, que poseían también las fábricas de Tlaxcala, contaron con la organización más fuerte de toda la industria textil. Formada a finales de 1906 con el nombre de Centro Industrial Mexicano (CIM), esta organización duró hasta fines de 1936 en que, no obstante la existencia de una “cámara nacional”
fue autorizada por el Gobierno Federal para transformarse en una “cámara especial” de cobertura regional: la Cámara de la Industria Textil de Puebla y Tlaxcala, que subsiste hasta nuestros días. El CIM agrupó en su primer momento a los propietarios de 33 fábricas de la región Puebla – Tlaxcala. Nació como un instrumento de defensa de los patrones ante el descontento y la incipiente organización de los obreros, aunque al derrumbarse el Gobierno de Porfirio Díaz el CIM se convirtió a la vez en un arma de defensa frente a determinadas políticas y acciones de los gobiernos que siguieron, desde Francisco Madero hasta Lázaro Cárdenas. Mas el CIM también sirvió a sus afiliados para encarar a los patrones de otras regiones, y sobre todo a los de las fábricas más grandes, casi todas ubicadas en el Distrito Federal y el región de Orizaba, fábricas cuyas empresas reunidas, formaron importantes monopolios en la industria textil. Tanto en su actividad como en su membresía, el CIM tuvo vaivenes. Desde inicios de 1907 hasta inicios de 1912 registró su mayor periodo de inactividad, luego de haber sido sofocada la mayor de las huelgas textiles del porfiriato, ocurrida en Puebla y Tlaxcala, y la revuelta obrera que le sucedió en Orizaba. Volvió a reactivarse hasta mediados de 1912, ante la necesidad de sus socios de unirse de nuevo para enfrentar a los patrones de otras regiones, en la primera Convención Nacional Textil que se celebró en ese año y en la cual lograron aquellos finalmente, imponer sus opiniones mediante el voto por la fábrica y no por el número de máquinas. A partir de entonces ya no cesó su actividad, aunque hubo periodos en los que esta se agudizó visiblemente en razón de las políticas gubernamentales, de la efervescencia obrera, de las posiciones de los competidores textiles o de las coyunturas económicas. Sin embargo, la constitución formal del CIM se produjo hasta el 30 de octubre de 1914, cuando se reunieron en asamblea los representantes de 21 compañías que tenían 30 fábricas, determinando que el objetivo de su organización sería el de “procurar por todos los medios legales el desarrollo, conservación y defensa de los intereses de la industria de hilados, tejidos y estampados de algodón y lana de los Estados de Puebla y Tlaxcala”. Ese día también se aprobó un proyecto de estatutos, pero en forma provisional, pues con ciertas reformas y de manera definitiva los primero estatutos del CIM se aprobaron hasta 6 años después. Desde entonces, la Cámara de la Industria Textil de Puebla y Tlaxcala vela por los intereses del sector.