08/11/2025
La leyenda del duende del Cerro Encantado
Hace muchos años, en un pequeño pueblo de México rodeado de montes y neblina, unos campesinos encontraron algo que nunca olvidaron. Mientras buscaban leña en el Bosque del Cerro Encantado, vieron un bulto entre las hojas secas. Al acercarse, descubrieron el cuerpo de un ser diminuto: no medía más de medio metro, tenía la piel verdosa y arrugada, una barba corta y una expresión serena, como si hubiera mu**to soñando.
A su lado, aún apretaba una pequeña bolsa de cuero llena de monedas antiguas que brillaban, aunque el sol apenas tocaba el suelo. Nadie se atrevió a tomar nada, pero un joven curioso guardó una moneda en su bolsillo. Esa noche, los perros del pueblo aullaron sin parar, y el muchacho desapareció sin dejar rastro.
Con los años, el sitio donde hallaron al duende se volvió sagrado. Algunos dicen que en noches de luna llena se escuchan pasos diminutos entre los árboles y un sonido suave, como el tintinear del oro al caer.
Los ancianos cuentan que el duende no murió del todo, que su espíritu sigue cuidando su tesoro y que, si entras al bosque con respeto, podrías sentir su presencia.
Pero advierten también:
“Si deseas que el duende te conceda un favor, una moneda deberás dejar en el bosque… y jamás mirar atrás.”