Este taller-estudio de arquitectura debe su nominación a la raíz etimológica de la palabra "Menhir" ('maen': piedra, e hir: larga en idioma bretón) piedras megalíticas ancestrales clavadas en la tierra a la que se le atribuían fines espirituales o divinos. Dichas rocas apenas labradas, son la esencia conceptual de este estudio, pues se forja una visión filosófica desde la cual el arquitecto trabaj
a en conjunto con el cliente para ir transformando cualquier proyecto, creando una sinergia arquitecto-usuario en la cual la Arquitectura comienza a ser una piedra dispuesta a trabajarse. Así, la arquitectura trata de crear una experiencia sensorial en el usuario u ocupante, mostrando nuestra realidad: presente y futura, salvaguardando una memoria física del espacio y creando una conexión material e inmaterial del proyecto-usuario, de arquitectura-poseedor, de trascendencia-permanencia. La arquitectura llega a rozar los límites de la originalidad volviendo al origen natural de las cosas: en este caso, la piedra, materia prima, permanente e intrascendente.