22/01/2026
Seguramente muchos ya han visto la noticia sobre la vivienda que colapsó en Durango. Al no contar con un peritaje oficial, es importante aclarar que no se pueden afirmar causas con certeza; sin embargo, quienes tenemos formación en construcción y estructuras podemos analizar el caso desde un enfoque técnico y plantear hipótesis razonables.
A simple vista, se observa que en el predio colindante se estaba ejecutando una obra en etapa de excavación, lo que aparentemente detonó la falla. No obstante, este tipo de situaciones ocurre con frecuencia y no siempre deriva en colapsos, lo que nos lleva a considerar que la edificación afectada probablemente ya presentaba deficiencias previas.
Desde un punto de vista técnico, dos factores resultan relevantes. El primero es la profundidad de la cimentación, conocida como empotramiento. En una vivienda de dos niveles, este debería ser adecuado a las cargas y al tipo de suelo; un empotramiento insuficiente —por ejemplo, excavaciones muy superficiales— compromete seriamente la estabilidad. El segundo factor corresponde a los elementos verticales de carga (castillos, columnas o muros estructurales). Por la forma en que ocurrió la falla, es posible que estos elementos no contaran con la sección, rigidez o refuerzo necesarios, lo que provocó un pandeo y, finalmente, el colapso.
También es importante considerar las dimensiones de la cimentación y su correcta ejecución. Como se puede observar, existen varios supuestos derivados de la falta de información técnica detallada; sin embargo, más allá de preguntarnos por qué colapsó, la reflexión verdaderamente importante es cómo se pudo haber evitado.
Todo apunta a que en esta obra no participó un profesional especializado. Con frecuencia, por reducir costos, se prescinde de arquitectos o ingenieros y se deja la ejecución en manos de personal sin criterios estructurales. Esta decisión no solo pone en riesgo el patrimonio, sino también la seguridad y la vida de las personas. Además, el propietario vecino que realizaba la excavación, de no contar con un seguro adecuado, podría enfrentar un problema legal y económico significativo, con costos que fácilmente superan varios millones de pesos entre demoliciones, reconstrucción, honorarios legales y trámites.
Ahorrar en servicios profesionales suele parecer una ventaja a corto plazo, pero estos casos demuestran lo contrario. Los honorarios de ingenieros y arquitectos no son un gasto: son una inversión en seguridad, estabilidad estructural y protección del patrimonio. Situaciones como esta dejan en evidencia la importancia de contar con profesionales capacitados desde la planeación hasta la ejecución de cualquier obra.
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