02/01/2026
Las indulgencias plenarias, como las asociadas al "Te Deum" y al "Veni Creator Spiritus", se obtienen cumpliendo con las condiciones establecidas por la Iglesia.
Estas condiciones incluyen:
1. Recitar las oraciones devotamente:
El "Te Deum" el último día del año (31 de diciembre), en acción de gracias por los beneficios recibidos.
El "Veni Creator Spiritus" el primer día del año (1 de enero), implorando la asistencia del Espíritu Santo para el nuevo año.
2. Estado de gracia: Estar en estado de gracia al momento de realizar las oraciones.
3. Cumplir con las condiciones habituales:
Confesión sacramental: Aunque no necesariamente el mismo día, es importante confesarse dentro de los días cercanos, pueden ser 8 días antes o después.
Comunión eucarística: Recibirla con devoción y espíritu de reparación.
Orar por las intenciones del Papa: Oraciones tradicionales como un Padrenuestro, Avemaría y Gloria suelen bastar.
4. Desapego total al pecado: Es necesario tener un corazón contrito y desapegado de cualquier pecado, incluso venial, para obtener la indulgencia plenaria.
A continuación dejo las oraciones :
Te Deum (en latín y español)
Latín:
Te Deum laudámus, te Dóminum confitémur.
Te ætérnum Patrem, omnis terra venerátur.
Tibi omnes ángeli, tibi cæli et univérsæ potestátes:
Tibi chérubim et séraphim incessábili voce proclámant:
Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dóminus Deus Sábaoth.
Pleni sunt cæli et terra maiestátis glóriæ tuæ.
Te gloriósus apostolórum chorus,
Te prophetárum laudábilis númerus,
Te mártyrum candidátus laudat exércitus.
Te per orbem terrárum sancta confitétur Ecclésia,
Patrem imménsæ maiestátis:
Venerándum tuum verum et únicum Fílium;
Sanctum quoque Paráclitum Spíritum.
Tu rex glóriæ, Christe.
Tu Patris sempitérnus es Fílius.
Tu, ad liberándum susceptúrus hóminem,
non horruísti Vírginis úterum.
Tu, devícto mortis acúleo,
aperuísti credéntibus regna cælórum.
Tu ad déxteram Dei sedes, in glória Patris.
Iudex créderis esse ventúrus.
Te ergo quæsumus, tuis fámulis súbveni,
quos pretióso sánguine redemísti.
Ætérna fac cm sanctis tuis in glória numerári.
Salvum fac pópulum tuum,
Dómine, et bénedic hereditáti tuæ.
Et rege eos, et extólle illos usque in ætérnum.
Per síngulos dies benedícimus te;
Et laudámus nomen tuum in sæculum, et in sæculum sæculi.
Dignáre, Dómine, die isto
sine peccáto nos custodíre.
Miserére nostri, Dómine, miserére nostri.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos,
quemádmodum sperávimus in te.
In te, Dómine, sperávi:
non confúndar in ætérnum.
---
Español:
A ti, oh Dios, te alabamos; a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre, te venera toda la tierra.
A ti, todos los ángeles, a ti los cielos y todas las potestades,
a ti los querubines y serafines te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los ejércitos.
Llenos están los cielos y la tierra de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles,
a ti la alabable multitud de los profetas,
a ti el ejército brillante de los mártires.
A ti, la Iglesia Santa por toda la tierra te confiesa,
Padre de inmensa majestad:
a tu adorable y verdadero Hijo único,
y también al Espíritu Santo, el Consolador.
Tú eres el Rey de la gloria, oh Cristo.
Tú eres el Hijo eterno del Padre.
Tú, al hacerte hombre para salvarnos,
no desdeñaste el seno de la Virgen.
Tú, al vencer el aguijón de la muerte,
abriste el reino de los cielos a los creyentes.
Tú estás sentado a la derecha de Dios, en la gloria del Padre.
Creemos que has de venir como juez.
Por eso te rogamos que ayudes a tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosísima sangre.
Haz que seamos contados entre tus santos en la gloria eterna.
Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad.
Gobierna y ensálzala por siempre.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre por los siglos de los siglos.
Dígnate, Señor, guardarnos de pecado en este día.
Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
Hágase tu misericordia sobre nosotros, Señor,
como hemos esperado en ti.
En ti, Señor, confié:
no sea yo confundido para siempre.
---
Veni Creator Spiritus (en latín y español)
Latín:
Veni, Creátor Spíritus,
mentes tuórum vísita,
imple supérna grátia,
quæ tu creásti, pectora.
Qui díceris Paráclitus,
altíssimi donum Dei,
fons vivus, ignis, cáritas,
et spiritális únctio.
Tu septifórmis múnere,
dígitus patérnæ déxteræ,
tu rite promíssum Patris,
sermóne ditans gúttura.
Accénde lumen sénsibus,
infúnde amórem córdibus,
infírma nostri córporis
virtúte firmans pérpeti.
Hostem repéllas lóngius,
pacémque dones prótinus:
ductóre sic te prævio
vitémus omne nóxium.
Per te sciámus da Patrem,
noscámus atque Fílium;
teque utríusque Spíritum
credámus omni témpore.
Deo Patri sit glória,
et Fílio, qui a mórtuis
surréxit, ac Paráclito,
in Saecula Saeculorum.
Amén.
---
Español:
Ven, Creador Espíritu,
visita las almas de tus fieles
y llena con la gracia celestial
los corazones que tú creaste.
Tú, a quien llamamos Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y unción espiritual.
Tú, con tus dones septiformes,
dedo de la diestra del Padre,
promesa verdadera del Padre,
que enriqueces nuestros labios con palabras.
Enciende luz en los sentidos,
infunde amor en los corazones,
fortalece las debilidades de nuestro cuerpo
con virtud perpetua.
Expulsa lejos al enemigo,
danos pronto la paz,
yendo tú delante como guía,
evitaremos todo daño.
Por ti conozcamos al Padre
y también al Hijo,
y que en ti, Espíritu de ambos,
creamos en todo tiempo.
Gloria sea a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó de entre los mu***os,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos de los siglos. Amén.