04/04/2026
El antídoto contra la arrogancia
En la antigua Roma, se dice que cuando un general desfilaba victorioso por las calles, un esclavo caminaba detrás de él susurrándole al oído: "Respice post te! Hominem te esse memento!" (¡Mira tras de ti! ¡Recuerda que solo eres un hombre!).
Esta práctica servía para bajar a la tierra a quienes se sentían dioses. Nos recuerda que, sin importar el éxito, el dinero o el poder que acumulemos, compartimos el mismo destino final que todos los demás. La muerte es la gran niveladora.