04/05/2026
CUANDO LA AMAZONÍA ENSEÑÓ A LA ACUICULTURA MODERNA A SER SOSTENIBLE
Hace miles de años, en las riberas profundas del Amazonas, las comunidades nativas ya conocían un secreto que hoy está transformando la acuicultura del camarón. Observaban el río, entendían sus ciclos y sabían que ciertas plantas tenían un poder especial. Entre ellas, una raíz destacaba: el barbasco.
No tenían laboratorios, ni sensores, ni manuales técnicos. Tenían algo más valioso: conocimiento ancestral. Sabían cómo usar el barbasco para pescar sin dañar el ecosistema, cómo dosificarlo, cuándo aplicarlo y cómo respetar el equilibrio del agua. Ese saber empírico fue, sin saberlo, una de las primeras formas de manejo responsable de la rotenona en ambientes acuáticos.
Hoy, siglos después, la acuicultura moderna enfrenta un reto similar: producir más, con mayor calidad, sin comprometer el ambiente ni la inocuidad del camarón. Y es aquí donde la historia se vuelve circular.
Barbasco Extract nace de ese puente entre tradición y ciencia. A partir de raíces seleccionadas de Lonchocarpus utilis, se formula un producto vegetal, biodegradable y no persistente, diseñado para controlar peces indeseables sin dejar trazas ni afectar el sabor del camarón. Una solución que respeta el agua, respeta el producto y respeta al consumidor.
Mientras algunos insumos petroquímicos dejan residuos o alteran la calidad sensorial, el barbasco —bien formulado y dosificado— se degrada rápido y actúa con precisión. Por eso ya es utilizado en Ecuador, Bangladesh, China, Perú y Vietnam, y busca ingresar a India, Malasia y Tailandia.
Lo que empezó como un conocimiento indígena transmitido de generación en generación, hoy se convierte en una herramienta validada por autoridades como Sanipes, integrada a modelos sostenibles como biofloc, RAS y sistemas arroz–camarón.
La Amazonía no solo aporta biodiversidad; aporta sabiduría. Y cuando la ciencia escucha, la sostenibilidad deja de ser un discurso para convertirse en una ventaja competitiva real.