01/15/2018
QUE VIDRIO ELIJO PARA MI VENTANA?
Elegir la carpintería de la ventana implica tener en cuanta muchas variables. Exactamente lo mismo ocurre con el vidrio. Es conveniente estudiar el conjunto ventana-vidrio de manera individualizada. Si comparamos un vidrio sencillo monolítico con uno doble con cámara de aire estanca, el cambio es indudable porque el aislamiento térmico se incrementa al doble. Podemos quedarnos en esta situación básica, y no estaría mal, pero se pueden conseguir mayores prestaciones a medida que se perfecciona la composición del vidrio. ¿Quieres conocerlas?
¿Se puede conseguir que el vidrio sea más aislante? Hay varias formas de lograrlo, pero antes, siempre hay que partir de unas variables fijas que tienen que ver con el clima del lugar, la orientación y con la dimensión de la ventana. Además, el tipo de vidrio que se elija debe ser compatible con el marco de la ventana para reducir las pérdidas térmicas.
Si vives en una zona de inviernos fríos y tu ventana es amplia –o tienes un gran frente de vidrio– tendrás que optar por una solución que garantice el máximo aislamiento térmico. ¿Cómo se consigue? Por ejemplo, con una cámara de aire estanca de 16 mm y con un vidrio doble que incorpore en la cara interior de la luna exterior un revestimiento metálico. Así, se consigue un aislamiento térmico reforzado: lo que conocemos como vidrio de baja emisividad.
Como dato, en invierno un vidrio de emisividad baja es tres veces más aislante que uno doble básico.
Por otro lado, ten en cuenta que el máximo aislamiento térmico se consigue con una cámara de 16 mm de separación, pero no más porque empezarían a darse fenómenos de convección que actuarían a la inversa de lo que se quiere conseguir.
Pero hay más, si se quiere reducir esa sensación de frío que se produce junto a la ventana, un vidrio bajo emisivo hará que la luna interior esté a mayor temperatura que una composición doble básica. Con un vidrio doble formado con dos lunas de 4 mm separadas por una cámara de aire de 12 mm y 5 ºC de temperatura exterior, junto al vidrio del lado interior, habrá 10 ºC (considerando que en el resto del ambiente hay 20ºC). En cambio, si esa cámara se amplía a 16 mm y agregamos un vidrio bajo emisivo, junto al vidrio interior habrá unos 16 ºC. Es evidente que se amplía el confort en la vivienda.
Un vidrio de baja emisividad proporciona beneficios también en verano, ya que se reduce la entrada de energía solar directa a la mitad. Por eso, este tipo de vidrios también están aconsejados para climas calurosos.
Otra opción es colocar triple vidrio y dos cámaras, aunque es una decisión que, por ser más pesada, implica colocar carpinterías de mayor espesor y resistencia, lo que también supone un sobre costo a considerar. Esta opción es aproximadamente siete veces más aislante que un vidrio doble básico.
La luz solar y los reflejos suponen un problema? No debes preocuparte porque se corrigen con vidrios con una capa de control solar. Se instalan en combinación con los vidrios térmicos anteriormente mencionados, aunque para saber cuál te conviene más, lo mejor sería que lo estudiara un profesional, ya que hay que llegar a un equilibrio que permita no reducir la posibilidad de obtener una ganancia de calor solar en invierno. También hay distintos grados –bajo, moderado y elevado– de acuerdo al clima, la orientación y la ubicación de la ventana.
Podrás beneficiarte de una reducción del calor excesivo que se produce al lado de la ventana en verano, especialmente al sur, oeste y suroeste y filtrar el resplandor sin perjudicar la entrada de luz natural.
En climas calurosos, el factor solar tiene que ser inferior a 0.50. En este sentido cuánto más bajo sea más efectivo será, pero recuerda que conviene estudiar cada caso de manera individualizada.
¿Cómo reducir el ruido de la calle? Dentro de las combinaciones asociadas a los vidrios térmicos y de control solar, se puede incluir en la composición del vidrio una solución que reduzca el ruido provocado por el tráfico, las voces, las sirenas, los trenes, etc. Un nivel de ruido confortable dentro de casa tiene que estar en los 35 dB del día y los 30 dB por la noche. Para lograrlo, reemplaza la luna interior de la cámara por un vidrio laminado, que consiste en dos hojas pegadas y unidas por una lámina de plástico o PVB (butiral de polivinilo).
Además al tener un vidrio laminado refuerzas también la seguridad en casa. Para este tipo de combinaciones se recomiendan cámaras de separación de entre 12 y 16 mm para aprovechar al máximo el aislamiento térmico.
Como dato, debes saber que un vidrio templado se somete a un tratamiento térmico que le confiere mayor resistencia al impacto. Cuando se rompe, lo hace en pequeños trozos, lo que reduce los riesgos de accidente. Por otro lado, un vidrio laminado se forma con dos hojas unidas por un film de butiral de polivinilo. Cuando se rompe permite mantener los trozos adheridos a la capa.
¿Cómo puedo limpiar los vidrios por fuera? Apuesta por un acristalamiento autolimpiable compuesto por un vidrio exterior incoloro sobre el que se ha depositado una capa transparente de un material mineral fotocatalítico e hidrófilo. Este material funciona con la acción combinada de la luz ultravioleta (funciona también con días nublados) y la lluvia. Es decir, la suciedad que se deposita en el vidrio se descompone y es barrida por la lluvia. En el caso de que no lloviese, se puede conseguir una limpieza rápida mediante una manguera. Pero cuidado, porque el vidrio tendrá que limpiarse manualmente igual, aunque con menos frecuencia.
Si te gusta tener ventanas sin cortinas una solución para evitar que te vean desde fuera es emplear acristalamientos inteligentes. Evitarás miradas indiscretas con un vidrio laminado conectado a la red eléctrica que incorpora un film de cristales líquidos protegidos por dos capas de PVB. Cuando el vidrio está desconectado, los cristales se desordenan, difuminando la luz y haciendo que se convierta en un vidrio opalino y, por lo tanto, semitraslúcido. Cuando está conectado, sucede lo contrario, los cristales se alinean y el vidrio se vuelve transparente.