31/08/2026
A veces sí hay que complicarse más de la cuenta.
Nos encontramos con una estructura de dos plantas, placas, columnas, vigas y una vista espectacular.
Y en lugar de simplemente completar lo que ya estaba, apareció una pregunta:
¿Qué pasa si incrustamos una roca entre las placas?
Sí. Una roca.
Porque aparentemente nos gusta ponernos problemas que nadie nos pidió.
De ahí nace una operación que busca poner a conversar —y quizás a pelear un poco— lo tectónico y lo estereotómico: lo que se arma, se ensambla y se sostiene, frente a lo que se entiende como masa, peso y sustracción.
¿Era necesario complicarlo tanto?
Probablemente no.
¿Hizo que el proyecto fuera mucho más interesante? Absolutamente.
Porque a veces escuchar lo que el espacio podría llegar a ser implica justamente eso: atreverse a complicarlo un poco más.